Los teléfonos sonámbulos alucinaban con tu rostro
La noche era de hielo y toda candidez se hundía
en aquellos últimos días del verano.
El café se congeló tiritando sobre la mesa deshuesada.
Un misterioso pacto entre los dioses
llevó a nuestros desaliñados llamados
al último rincón de los silencios
donde porsupuesto se anudaron
ocultándose tras sus propios y sellados labios.
Esos folletos no me enseñaron
a escuchar el grito que te alejó de mí,
pero la noche huraña comprendió
que era mejor la soledad y la lluvia de Julio
que combatir con setecientas camperas
al ojo irracional del instinto.
Entre la holgada bruma
que cuelga en las mejillas de la ciudad
la risa atormentada dejará de oírse alguna vez
cuando comprenda con mi cuerpo
por qué todo tenía que ser así
por qué todo tenía que ser de ésta manera
La noche era de hielo y toda candidez se hundía
en aquellos últimos días del verano.
El café se congeló tiritando sobre la mesa deshuesada.
Un misterioso pacto entre los dioses
llevó a nuestros desaliñados llamados
al último rincón de los silencios
donde porsupuesto se anudaron
ocultándose tras sus propios y sellados labios.
Esos folletos no me enseñaron
a escuchar el grito que te alejó de mí,
pero la noche huraña comprendió
que era mejor la soledad y la lluvia de Julio
que combatir con setecientas camperas
al ojo irracional del instinto.
Entre la holgada bruma
que cuelga en las mejillas de la ciudad
la risa atormentada dejará de oírse alguna vez
cuando comprenda con mi cuerpo
por qué todo tenía que ser así
por qué todo tenía que ser de ésta manera
5 comentarios:
muy bueno el poema
la verdad que una de las cosas mas atormantantes que hay es no saber el por qué de las cosas.. y pensar todas las noches ¿por quéee???? ¿por qué a mi??
Si, aunque por lo general trato de no hacerlo demasiado para no atormentarme al reverendo pedo.
Te cuento que éste poema tiene al menos 4 años, y fue escrito en la soledad de una noche de invierno que casi no recuerdo ya, por suerte.
Un beso, y gracias por estar siempre por acá
La verdad que tenés buen pulso para los poemas,que en mi caso es defraudante.
Rescate a tiempo de una de varias joyas perdidas. Me quito el sombrero (y lo vuelvo a recojer, claro).
HUGO: Bueno, la verdad que es todo un halago para mí, lo recibo con gratitud y le mando un gran saludo!!
Señor N: que hemorragia de placer, que diarrea de honor, que eyaculación precoz de orgullo me produce que recorra medio mundo y salga del halo de oscuridad en el que esta sumergido para comentar ésta torpe muestra de miedo y amor adolescente.
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