viernes, marzo 24, 2017

Volver a irse

Estamos en trànsito
evidentemente
la ciudad es un disfraz
y mis pasos guerrilla
por la penùltima
y por la tardìa

Montevideo
gateando
arrastrando su baba
inerte 
adolorida visiòn
de fantasmas
curva ascendente
al infernal paraìso
de la soledad

Se pueden incendiar
los pètalos y todas las cartas
que hacia el final
se juntan los caminos
los cuervos de la madrugada
lo sospechan y temen

los perros
sabiamente lo callan
y los gatos...
con su perfume tan serio
lo trasuntan
y a veces se vela
en las lìneas tormentosas
de sus pupilas. 

Por supuesto el eco
que vuelve a ser presente
en los pasillos del blog
en mi propia sangre
el eco lo abraza casi todo

salvo un lejano destello
que rebota en las vidrieras
salvo la contumàz convicciòn
de no irme tras el adiòs

jueves, marzo 16, 2017

Sin asunto - No enviado

El ómnibus apesta a orín y el tiempo es como un león con el que nos hemos trabado en una lucha impersonal. La ciudad está más oscura que nunca y llueve. Estoy condenado a pasar por todos los lugares donde nos amamos y contrastar la luz del recuerdo con la realidad sombría de este presente en el que no me hablas. Por eso te escribo acá, porque sospecho que lees y no necesito más respuesta que tu secreto suspiro. Se entrevera el día con la noche y sale el sol y llueve y hace frío y me da calor. En las vueltas de volver en mi, me vi alucinado de amor errante, vacío de arañazos y repleto de cicatrices. Solo encuentro reparo en ser un sorete,  porque sino sonrío, siento que tu amor no se me va. Y vos me decías que te dolía quererme en enero, qué tierno y bello aquel dolor en comparación con este dolor otoñal que me arranca sin ganas los versos de las vísceras, este dolor de no saber de vos, de solo ser despositario de tu silencio forzado, este si es un dolor maligno y aterrorizante. Me decías que te doy miedo, que te asusto y yo te digo que me das miedo, que me asusta el hecho de no volver a abrazate, que no te dejes abrazarnos por el azul desvelado,  eso te digo, que te prometo que voy a correr la eternidad para tomarte la mano por la calle Brandsen, para besarte mal, con todo mi amor. Como siempre. Porque ahora los tacos de madera de otro barrio están junto a mis pies, sobre el cemento frío y las primeras hojas en caer a causa de tu ausencia, que regula las estaciones y el cantar de los pájaros e intensifica el color de la flora y sus aromas delirantes, tu ausencia es ya tu única presencia. Y yo como un bobo, con una remera de Batman, fumo en este patio frente a una verdadera jungla de marihuana, como un incendio fresco y pausado de centenares de cogollos rugiendo enmudecidamente. Pasa una paloma volando rapidísimo, casi embolsada en el viento de marzo. Cinco gaviotas, un ruido entre las cajas de cartón, a lo lejos algunas nubes sobre el río de la plata. Más lejos estás vos, con tu remolino de jazmines, con tu sombra rápida y letal. Más lejos que la tibieza que ahora asoma sobre los hibiscos. Busco entender y aceptarme, pero mi mundo colapsó al verte partir, lo siento como una miserable derrota, otra vez los albatros en la turbina del avión y tu 956 que se va a perder o a encontrar en el Nordeste de Brasil, en el carnaval de Río, en Olavarría, o peor aún: fuera de mi alcance acá, en Montevideo, donde yo transito a duras penas el cíclico progresar de imágenes con poco o ningún sentido, pensando, sintiendo siempre en vos.

miércoles, marzo 15, 2017

Porque la extraño

Llega la hora de plomo
La avenida se calla de golpe
Resuena como triste
Un motor y una bocina
El silencio busca meterse
Entre las grietas de la ciudad
Y encuentra mis huesos
Como un nido tembloroso
Donde apuntalar con dudas
El tiempo de su estancia

Montevideo es un charco
De recuerdos a medias
Y penas coaguladas
Entre viejas rosas
Y miradas de amor

Yo quiero abrazarla
Porque la extraño
Desgarradoramente
Y ella vuela
Fuera de mis ojos
Acaso alegre
O confundida
Vuela y sigue huyendo
Detrás de un signo
Que aún no he querido
Descifrar

martes, marzo 14, 2017

La cachimba del ocaso

La tarde se fugó
De toda descripción
Escapó echando rosas y violetas
Por la quietud del horizonte
Ahora reinan los mosquitos
Mis labios dulces sin motivo
La luna llena aplasta al río
Estamos cerca de las olas de plata
Sopla la brisa del adiós
Y de la intensa madrugada

Eterna errante
Princesa en la bacanal
Manos distantes
Autos en el centro
Semáforo insomne
Que acredita muertes
Detrás de las miradas

Avenida Uruguay
Rugido tácito
Pasa la última gente
Y yo en un whisky
En un cigarrillo
Los miro como al pasar

A nadie dolió el crujido
Más que a mi
Y a mi arsenal de puertas
Ese lamento punzante
Esa soledad de aurora
Sobre viejos adoquines
A nadie dolió más que a mi
O tal vez a ella...

domingo, marzo 12, 2017

Hago tiempo

Estoy amasando hielo
Charco de perfume perdido
Huellas en la espalda
Se detiene el tránsito
Luz de madera 
En ventanas entornadas 
Vuelve la lechuza 
A avisarme la noche
Kilometraje y polvo
Toneladas de asfalto
Botella quebrada
Y tripa 
La fantasía de los cuchillos
Besan la encrucijada de sangre
En el palacio de tu bolsillo
El amanecer se vuelve tinta 
Y yo callado
Probablemente drogado
Con brownies de marihuana
Doy vueltas en el sillón
Donde el año pasado te amé
Y este año te necesito
Y el que viene te tendré 
Acaso como una medusa
En la media tarde del sábado
Donde el rugoso pedestal de tu sexo
Sea la esmeralda de mi lengua
Y de mi barba.

Domingo celeste

Hay en este domingo celeste
Cómo un rumor de paraísos 
Entre ladridos viene la luna
Velando por todos los silencios

Una brisa de perfume silvestre
Canto de aves en el cielo liso
Acordes de canción de cuna
Y mi alma en un barrial inmenso

Sobra entonces el aire lleno
Por mis venas un fantasma 
Que dió vuelta la mirada
Y un trajinar de madreselva

Escribiré lo que haga falta
Para espantar al cuervo
Y reposar mi amor reventado
En la luz de la última ventana


Meses muertos

Querer que el sol
Negar que la luna
Misterio viejo
Que podría escurrirse 
En las alas del viento
Se apaga el domingo
Su cara y sus rodillas
Temblando en silencio
Por todas las cosas vivas
Yo di una vuelta
Mientras la noche dió cien
Y las películas en pausa
Se hicieron pelota
Esperando una carta 
Que no habrá de llegar
Hasta el alba 

Tal vez abril...