domingo, diciembre 25, 2022

No se sabe

 No se sabe si el cielo sigue ahi

 no se sabe si el mar o los volcanes

   la última libertad de las cárceles

 belleza que explota 

tras  la tracción infalible de un relato.

 un número en una camiseta, 

la luna finita y creciente

   extraña vanidad de la mortalidad.

 el mate cansado y algo lavado 

 la pelota rebotando sordamente.

elixir de  Fantasía

desde un cuento de Robert Howard

martes, diciembre 20, 2022

la manzana



 qué rica está la manzana
 qué aloe vera que está la tarde
 el verano se avecina
 con sus largas varillas
 hirviendo bajo el sol rabioso

también bailan las polillas
transparentadas contra el sol
como un polen desierto 
flotando en el aire 

la brisa que besa mi mesa de luz
quietud de mi paraíso plantado en el patio
las aves distorsionan el horizonte con su voz
se vuelven dados ásperos 
girando en paños de nadie

hubo un tiempo en que iba a una plaza
a sentarme a mirar el sol ponerse
y a escuchar un rato a Dolina
 mientras tomaba una cerveza


después me fumaba un pucho
y me volvía cansado a mi casa. 


domingo, diciembre 18, 2022

tercio



el amanecer que muestra las costillas
 un árbol que no es más que un recorte
 una negra insinuación en la oscuridad

 aves monstruosas como reptiles
 entre silbidos y canaletas 
el escorpión de tus secretos
 salta en una tela de araña. 

 puertas que se astillaron a patadas
gruñidos de todas las épocas 
recuerdos de barcos hundidos
flores hechas de cartón 
y chocolates asustados

 en la sombra.
 el verano 
la actualidad
 una palabra como el silencio.

jueves, diciembre 15, 2022

por decir algo



escribo canciones y nada que comer acá
tres días donde el silencio fue una estaca
parada ante el horizonte como un coloso
 y las palomas distraídas hablan de cosas del pasado

el reloj tras una reja
la carne en su inasible presente
audacia de asumir al final
que no existe otro carnaval

restará solo imaginar
jugar a que podría existir
jugar en secreto
a creer que nada se va a repetir
jamás

una noche me reí
solo y alcoholizado
me reí al encontrar el sentido
en el caótico azar universal
de que no hay mayor revelación
que la de comprender 
que no hay ninguna revelación
que todo sigue siempre
y que quien vio un tigre 
puede decir que los vio a todos. 

tanto tiempo decidí atarme a aquel abrazo
ser carne de un poderoso relato
creyendo que así... en una de esas
algo tendría finalmente algún sentido
pero hoy, 6 años después...
divertido y sorprendido
por la velocidad del trascurso
me basta con abrazar mis recuerdos
y perdonar mi propia humanidad
agradeciendo el error
parado en los pedales
y habitarme 

ese blues que suena
parece que siempre sonó
autos que chiflan como olas
barcos llenos de ausencia
que entran al puerto de madrugada

el fiancheto #3

 


Así es queridas amigas y amigos del Blog de la Mente, vuelve el podcast que marca rumbos en la zona. La tercera entrega de El Fiancheto, donde el alfil de la curiosidad se va a desarrollar hacia la gran diagonal de la historia. En esta edición vamos a compartir 4 relatos sobre intentos de magnicidio que fallaron increíblemente y que de seguro no dejarán una enseñanza, donde más gente haya aclamando nuestro nombre es donde hay que estar más atento y si sos un presidente, un dictador o el primer cónsul de Francia, siempre siempre siempre hay que andarse con cuidado cada vez que asistas al teatro. Sin más los dejo para que disfruten el episodio y les pido encarecidamente que se suscriban, dejen sus likes y comenten también en la página de iVoox que me ayuda mucho a aumentar la visibilidad y a poder seguir creando este contenido. 

lunes, diciembre 12, 2022

Un 12 cualquiera

 Hoy tenía que llover, aunque sea un poco. Porque María Derrota todavía vive y porque de ella solo queda esta llovizna sucia como emoción de la vereda. Ave de paso borroneada en el pizarrón de un tablado, pequeña incertidumbre en la inmensidad de promesas que no van a tener cumplimento. Aunque las huellas de aquella arena imposible jamás hayan sido pisadas, aunque ya su voz se perdió entre las fisuras de mi mente, aunque ya no exista más aquel ventilador, una célula de mi cuerpo aún la recuerda y con ella escribo, un 12 como cualquiera

viernes, diciembre 09, 2022

A raíz de una postal

 Ladrón bajo la luna. Con sus jazmines plateados hiriendo la calma de la noche. Tiempo derretido entre silencios y horas como pegamento para las inclemencias de la vida.

 Chispazo de luz en la absoluta negrura. Un libro secreto relata los destinos olvidados y un epílogo de sangre moverá algunas cabelleras sin que nadie jamás se entere. 

 En las cornisas calurosas previas al alba, la mente apilando sueños, se cuenta a si misma, y se reza como en un rosario de calaveras que no piensan.

 De nuevo mi amor se desploma, se vuelven mariposas de ceniza las flores penúltimas de mi alma, quisiera jugar un ratito, quisiera no querer pero lo hago, como un peón asilado bajo la recta sentencia de una torre blanca. 


sábado, diciembre 03, 2022

Parece

 Ahora parece que las fotos se derriten, que la luna en su lasciva redondez se disuelve entre los dedos del cielo, se vuelve reguero de estrellas la luz caliente del día. De nuevo el sábado es fasto para mi poesía y para mí soledad, me gusta estar recién bañado, recorro en lento frenesí las curvas de la tarde y callo otras palabras que tal vez significan germinación, espiga y regalo, tierra negra y flores del verano. Llenos únicamente con símbolos, mis bolsillos cantan la serenata del perro, mientras mis pies y mis brazos bailan detenidamente el mismo tango que bailaban anoche, todo avanza. 

jueves, diciembre 01, 2022

el fiancheto #2

 


Damos el siguiente paso hacia la fundación de Alejandría, vamos a acompañar a Alejandro a cruzar el Helesponto y lo vamos a ver clavando la lanza en el suelo de donde había estado Troya. Acompañaremos a nuestro personaje a través de dos de las tres batallas más importantes de su época y de todas las épocas. Llegaremos finalmente al delta del Nilo para presenciar el comienzo de las obras en lo que iba a ser la nueva Atenas, la nueva mega capital, símbolo de la grandeza de Alejandro, a quien no por nada le decían Magno. Y a modo de cliffhanger presenciaremos la decisión y los aprontes para lo que fue la batalla decisiva. 

jueves, noviembre 24, 2022

Lo bueno

 Jornada de historias conmovedoras, profunda humanidad que desborda toda certidumbre. Cielo entre los más bajos jardines, vida y muerte en dameros insospechados y claridad de no saber jamás lo que va a pasar. Jornada de lágrimas tímidas, de lisa y llana realidad. Gratas sorpresas, gente que se la juega porque habita en ellos algo divino que no es más que la simpleza de saber que existe el otro y que da sin interés, porque sí, porque entiende que entre tantas miserias, un solo gesto puede iluminar la eternidad. 

lunes, noviembre 21, 2022

El Fiancheto #1

 


Queridas amigas y amigos, con mucho placer comparto la primer entrega de mi podcast de contenido histórico, espero lo disfruten!

domingo, noviembre 13, 2022

por las orillas del fuego

La lluvia sembró un tapiz de pétalos en mi jardín
y la tarde fue silencio, gratitud, lejanos ladridos
mientras el verde toma fuerzas en todos los rincones
el ocre y el amarillo se desvanecen ya lejanamente

mi soledad es un sobre celeste sobre una mesa desierta
me duele el cuerpo y en mis versos se repite un nombre
que nunca digo

Tendré que seguir escribiendo
remontado de todos los abismos
enredado en fórmulas de ingenio
en pequeñas catedrales de polvo.

Voy por las orillas del fuego.

jueves, octubre 27, 2022

A raíz de este 27


Júpiter existe. El telón agujereado del cielo canta hoy una primavera hecha con ojos y  con perlas. Por una de estas calles de mi barrio tumba la brisa pequeñas florecitas blancas que yo calculo habrían sido manzanas en algún futuro. Sobre la mesa que estuve escribiendo acerca de Alejandro Magno, deambulan incansables multitudes de puzzles, pedazos de cartas, lágrimas arrugadas, partidos de Peñarol o apuntes donde la vida se parece demasiado a la tinta negra de mi birome. Me alcanza con ver a mis amigos, voy a su encuentro montado en un 130 como tantas otras veces y quiero dejar constancia de este sentir ligero y agradable que enmascaro pudorosamente diciendo trigo, diciendo ventana, Júpiter y Alejandro Magno. Hoy no me molesta que caigan decenas dd mensajes a mi WhatsApp, hoy no me molesta dormir fuera de mi casa, hoy no me muerdo las venas repitiendo finitud, lejanía ni ausencia. Hoy festejo humildemente, sonrío demás a propósito, y brindaré a la salud de aquellos amores imposibles, pero sobre todo a la salud de los posibles, de los que hoy mismo, sin ir más lejos me hacen gastar en un boleto y en una caja de vino. Salud!

domingo, octubre 16, 2022

A raíz de volver

 Vuelvo al blog para decir incertidumbre, amarga dulzura de no saber lo que va a pasar. Vuelvo brevemente al blog para decir avalancha, corte en la madrugada, baraja de hueso y sangre que deambula atónita por las últimas constelaciones. Ya que estoy aprovecho para acordarme del amanecer, de aquellos días dónde el aburrimiento era tanto que se volvía angustia en las aguas de un mate lavado. Se me ponen los pelos de punta cuando vuelve a surgir en mi cabeza, la imagen de su sueño sereno, de su rostro empapado en la ducha del sábado, dónde se lavaron silenciosamente los rastros de un sexo frenético que fue, todas y cada una de las veces, el último. A veces me gusta esperar a que sea domingo para tomar un ómnibus y escribir murallón del desconsuelo en perpetua reconstrucción. Arco del personaje, rutina en las vidrieras y noche

viernes, octubre 07, 2022

guaunuqueando en colón

     La cuneta, amor, esa que con tanto ahínco construíamos, pala a pala, amor nuevo a amor viejo. Llorando y riendo porque dios no esta en los detalles de hoy. Me queda tan facil esta evocación, este recuerdo de hace años atrás, cuando existía todavía una realidad obletable. Pero no, jajjaja, hoy ya no. Hoy ya estamos todos lejos de aquello que llamaron el futuro. 

    Hoy me acordaba, y le contaba a un amigo, de aquella última noche en el velódromo. Cómo fui perfectamente capaz de tirar todo mi deseo por la borda a cambio de tener, por un estúpido momento, la cruda razón. Razón con la cual hoy ya no estoy de acuerdo, reconozco haber tomado la peor decisión posible, creyendo que yo todavía no había pasado de pantalla, creyendo que seguía al lado de aquella mujer que mi reacción hubiese excitado llevando indefectiblemente al sexo comodo y justificado por la vieja realidad patriarcalista.     

    Quería decirte, V, que aunque ya no tenga ningún sentido, y aunque ya me acabe de dar cuenta que ya fue, que reconozco el boicot implacable que armé a nuestra nueva noche perfecta. Posta que me acuerdo esa ultima cerveza en la calle rivera, aunque no me acuerde del nombre del negro que ganó un premio, porque soy viejo y me pasan estas cosas. Pero lo que jamás me voy a olvidar es la miel de tu compañía, la irreductible amplitud de tu sinceridad diciéndome que llorarías... pero no. Aquella noche de febrero, en la que todo era posible y hasta nuestra murga nos dedicó la actuación. 

      Jajajaaja, ahora de pronto, escucho este candombe y me creo más montevideano que el loro. Siento que esa melancolía me define, que soy doctor de la calle vacía y la tristeza de ser lo que puedo ser y no lo que todos hubiésemos querido. Ahora, obviamente demasiado tarde grito el gol de tu correo en mitad de la noche de la peatonal sarandí. Cuando no tenía datos, cuándo tenía que garronear el wifi del hostel para enterarme tarde que querías coger conmigo. 

    Pero ta, ahora bueno, ta. Escucho bien de al lado cantado por el plantel de LGM 2016, calentando antes de la segunda vuelta en el teatro y no puedo  más que agradecer haber nacido justo ahora, cuando esa versión de primer premio tuvo más sentido que nunca. "Porque hoy si ya no me callo"

    Y vos ahí, eternamente distante, perfectamente imposible, impracticable pero entregada a las lujurias de mi depresión, dándome una ultima oportunidad, y yo estúpido, ensimismado, pero más que nada y más definitivo, equivocado en aquello de lo que depende la vida. Y tiemblo pensando lo desubicado y lo inapropiado que soy, hoy, en pleno 2022, al recordar aquella noche de doctor House y Gallinna degollada en la curva de maroñas. 

sábado, septiembre 10, 2022

A raíz de un paseo al Cerro

 Sábado y el primer rayo oscuro de la noche ha borrado el calor que alumbró el día con blancos caballos sucios y humos de asado por el barrio. Estoy por salir para el cerro y mi agitada humanidad naufraga a medias entre nostalgias y esperanzas de un beso demorado entre mensajes de WhatsApp. Hacía tiempo que no sentía está urgencia taciturna, esta sensación de minucioso taladro en las costillas. No va a ser hoy, tampoco mañana por lo visto, pero va llegar el minuto en que al amparo de un redoblante de murga lejano, tenga mi carta en la mano y la arrroje sobre el paño de sus ojos tan claros. Voy a desvelar la tristeza de mi viejo corazón con una nerviosa sonrisa asomando en los labios. La piel erizada y un juego de dados que rodarán despiadados en la mesa del destino. 

En un cambiar de párrafo ya estoy montando en otro ómnibus, las manos heladas, las luces naranja volcadas sobre un cantero, misia odisea para pobres piratas de la calle, murallas mordidas por la carcoma, centinelas somnolientos que dejarán pasar sombras y sospechas detrás de un vaso de vino. No dejo de chasquear los labios indignadamente al repasar los últimos recodos de este río acuchillado de turbulencias y demoras y dioses esquivos para eternos penitentes trasnochados. Siento que hay una furia en mi prosa cansada, siento un murmullo de ardores insondables, siento una ausencia sin pausas en la intimidad de mis letras, una irreprochable sobreadjetivacion que se me hace necesaria porque la falta de sustantivo es ya casi intolerable. Soy un espejo en espera, una sombra diez años después, éste es mi sábado de milonga y francotiradores entre el pasto. Ésta es mi carta a la inmensidad sorda, mi lejanía del canto y del baile, mi cara sin maquillaje, soy mi peso perdido por un invierno lleno de gripes y de fiebres y de sueños donde tengo cuatro hijos en un edificio de misterios con largos balcones sobre patios grises donde hay botellas de plástico abolladas. 

Cuando retomé este texto, ya el domingo se estaba evaporando, la noche anterior estuvo signada por un asedio mental demoníaco que solamente el primer rayo de sol fue capaz de combatir. A las tres de la mañana me llegaron unos mensajes que pusieron en liquidación mis últimos frenos, fueron 24 horas de pensarla casi sin tregua y no hubo tangos ni partidas de ajedrez ni vinos baratos en copas de cristal que la hayan apartado un minuto entero de mi mente. Todavía queda este último bondi para que termine la Odisea, mañana el amparo de la tarde tendrá un sabor lejano de inminencia y encontraré en la historia eso que me es tan esquivo en estos días. 


miércoles, agosto 31, 2022

Último de este agosto

 Agosto se está por terminar, pero no ha escatimado en melancolía y ansiedad. Hoy, sin ir más lejos, me cruce con tres violinistas en la calle. El primero tocaba en el omnibus a la mañana y su sonido triste y agudo se aplanaba contra las ventanillas abiertas, dónde combatía con los primeros anuncios de una brisa primaveral. El segundo violinista derramaba su llanto melódico en la tarde de la peatonal Sarandí, desenrollando el tiempo de siglos caducados, volviendo ausencia el aire cargado de pasos y de murmullos de ciudad en hora pico. La tercera era una niña que practicaba en la primer oscuridad de la noche, sentada en un balcón de la aduana, con su espalda contra la pared y un buzo rosa que era apenas distinguible en la penumbra empapada de recuerdos y nostalgias de cosas que nunca pasarán. Mitologías y planetas confundidos entre suspiros ahogados y miradas sobre el mar plateado. Un peso de azul profundo colgando del pecho, una muchacha rubia que responde con sonrisas y corazones. Relojes oxidados que no paran de rodar hacia el vacío.

miércoles, agosto 24, 2022

A raíz de una nueva muerte

Recuerdo el niño que fui
Viendo amanecer sobre el río
Gigantes dorados en las nubes
y a la tarde rumor de tambores

En la aduana el sur es el que gobierna
entre el moho azul de los edificios
entre el silencio tanguero de las veredas
bajo la soledad de las estrellas

Recuerdo el niño que fui
volviendo de la escuela
enamorado y trasnochador
vago de alma y fuerte de palabra

Jugando a esquivar las pedradas en Mercadito Chico
cuando Sarandí era una calle flechada al mar
donde la tarde tenía olor de agua salada
y mis manos estaban sucias hasta la cena

Recuerdo el niño que fui
maravillado con las orquestas de los kilombos
siempre ansioso, atormentado
buscando una sonrisa en los negros paredones.

Andar por la rambla
gritarle a la inmensidad
soñador empedernido
taciturno catador de ausencias. 

Recuerdo mi infancia
con sus rostros, hoy perdidos
con sus gritos
sus miserias y amores
Melancólico berretín de poeta
que hoy escribe. 



domingo, agosto 21, 2022

Ladran

 Ladran los perros

Espíritu saltarín

Ahora en la cama

Otra vez


Siguen ladrando

Y rompen la noche

Aquel silencio

hecho pedazos


Siembran alarma

Ladrando y ladrando

Mi calma disuelta

En aguas imposibles


Qué querrán, me pregunto

Cuándo pararán

Aprendo a esperar

A resistir 

Y miro las horas 

Con los ojos cansados 

Mientras siguen ladrando


sábado, julio 30, 2022

A raíz de otras pesadillas

 Inicia nuevamente la hora en la que el glaciar se vuelve cielo y la torcaza en el naranjo, recitando de memoria su tímida invitación de siesta va a vivir ahora sólo como un eco del ayer. Negra la tierra sobre la tumba, volará hacia el verde iluminado por el sol, lentamente hasta volverse último brillo del mediodía. Un piano va a querer ser viento y una guirnalda marchita por el invierno, se va a soñar orquesta o milagro en medio del silencio. Por supuesto se oyen ladridos que anticipan la noche, hoy, mucho mas temprano. Allí en el cante nunca para la música del caribe, la luz quieta es parecida al swing caderoso y monumental del baby bass. Se cerró un intimo batallon de penas, se puso cadena en la tranquera de esperarla despierto. Sin embargo hoy mismo me acorralaron las pesadillas y embotado en somnoliencia he luchado por mantenerme a flote en la vigilia, sabiendo que el mal sueño me esperaba intacto. Dos o tres veces me ganó la pesadumbre y comprobé con pánico previsto que la pesadilla no iría a ninguna parte, asi que me levanté de la cama. Era temprano. 

martes, julio 19, 2022

Entrada 1700

 Decir viaje en ómnibus un martes a las diez de la noche es decir avenida Garibaldi, es decir podcast sobre el japón feudal y tomarse un vino inventando universos de posiblidades, es escuchar al compañero en su febril disertación sobre proyectos que quizás sean el futuro. Son como maquetas las cuadras de bulevar, las amarillentas crestas de unos cuantos recuerdos del Brazo Oriental, mi perra Maggie, la calle Luisa Domínguez y partidos de paleta en tardes veraniegas cuando un teléfono nos dirá que alguien querido se va a morir. Ayer llorar, reír, decir mentiras y verdades en intermitencia impredecible, renacer, remorir, rezos nuevos de almas dolidas, mujeres olvidadas, amores de sangre entre flores de verano. Decir viaje en ómnibus un martes a las diez de la noche es decir que se recuerda a Julio César, que a pesar de que todo parece estar un poco más lejos de lo previsto, vale la pena igual estirarse padeciendo quizás, agradeciendo sin dudas, legados que inspiran las batallas por venir. También en este otro barrio del Prado supe soportar el frío, sobrevivir un invierno de pasos de cangrejo en húmedos castillos donde escaseaba el alimento y dónde un té con una galleta de campaña eran motivo de humilde festejo. Esa época en la que llegaron sus últimos correos, en la que vivía pensando en la historia de un viaje a Rumanía que jamás terminé de escribir. Los relojes se han manchado con borrones y escupidas de los dioses desde entonces, la sal que resquebraja mis amores es ahora una paciente espera del cristal definitivo. Parece mentira cuánto me acuerdo de mi primer poesía, aquel invierno nevado del año 1997, cuando mi alma vieja habitaba todavía un cuerpo lozano y virgen, lotería de venenos y talismanes al borde de un amanecer donde no faltaron la sangre y los saqueos, las grietas y pústulas de una generación hecha para el quiebre. Me debía está capitulación melancólica manchada con Faisán, estos dedos amarillos de tabaco al compás de un viaje en ómnibus que insiste en ser lento y pegajoso, como de última pulsión de cielo, como de sueño de mortalidad hacia el abismo de las almas. 

domingo, julio 17, 2022

A raíz de otro domingo en la aduana

Cantan las presencias en su vertiginosa fugacidad, cantan sin importar la destrucción de todo cuanto nos rodea, afinan y desafinan en cromática letanía. El teatro Solis, ya en otro orden de cosas, este domingo prevalece ante su desértica explanada, su piso de ajedrez sigue viendo fijamente los balcones del hotel en el que una vez fui un enamorado dichoso, atestiguando una luna menguante que nada más ayer brillaba radiante en las fachadas centenarias de la aduana del mismo modo que en los felices jardines de San José de Carrasco, donde crecen las niñas hermosas que jamás serán hijas mías. Pero ya basta de remedios caseros para venenos imposibles, hay que atacar la carretera y alzar las lanzas de la miserable virtud para resistir otro invierno y reverdecer como se pueda cuando vuelva a cantar una murga. 

jueves, julio 14, 2022

A raíz de una descorazonada

 Anoche una tristeza reclamó mi dormitorio y apenas dio la medianoche, su abrazo se volvió una serpentina para mis secos lagrimales de pescado. La certeza de que cualquier retorno es imposible, de que el único camino es hacia adelante y hacia afuera se volvió un arsénico dulce y remoto desde cuyo insomnio sentí frío. Entonces se consumió la última brasa de mi estufa y pude sentir vivamente las garras de cuervo de la inmensidad arrancando de mi pecho esperanzas recién nacidas, pude leer en mi obituario la dramática firma de esta ordinariez absurda, una insignificante huella dactilar destinada al eventual olvido de las eras por venir.  Esta tarde palidecieron los balcones al influjo de una llovizna plateada y sucia que espantó súbitamente a las palomas del cordón de la vereda. Aquel sol débil pero brillante que tuvo el mediodía vuelve a esconderse ahora en un misterioso anuncio de tormenta y de frío. 

martes, julio 12, 2022

A raíz de un tango

 En el medio del invierno viejas luces de un tormento desfilando en un vaivén, adornadas con recuerdos y con fotos de otro tiempo, se detienen para ver. Tarde triste y luna llena como un árido complejo de ilusiones sin cuartel. En mi pecho un carcelero, en mis manos los bomberos y tu risa de oropel. Se alejan ya tras esas nubes las trazas últimas de aquel sueño que fue fragua del verano y gris sombra de un clavel. Volver ha sido declarado imposible, solo un avanzar cansino hacia la sierpe, procesión de ausencias, hondo gesto de la piel. 

domingo, junio 26, 2022

A raíz de cruzar Uruguay

 Se hizo esperar demasiado esta lluvia que ahora sintoniza una susurrante serenata sobre las ramas y la noche. En quince van a ser las tres, el domingo ha colapsado bajo la sombra de su misterio. El día estuvo pintado todo de gris con el frío anudandolo todo pero hasta ahora, libre de lluvias. Mi corazón quiere que caiga ensordecedora y durante la madrugada entera, sin embargo es solo un chispear, una vaguedad del invierno profundo, un aviso lánguido de otras lluvias que hoy parecen jamás haber sido. Poco antes de dar las 5, en la esquina de Uruguay y Florida ayudé a cruzar a una joven mujer no vidente de negro cabello recogiten una alta cola de caballo, delgada, heroica, de delicados labios y segurísimas manos blancas, era tan bella, tan pálida, tan carente de miedo y sobrante en determinación que a su lado me sentí minúsculo y solamente agradecido por poder apreciarla desde tan cerca... Durante los 12 segundos que me tomó del brazo puedo decir que me hizo feliz, ya que su mero contácto y el hecho de confiarme su seguridad vial me produjeron una sensación hermosa de bienestar que, tras dejarla, se me atascó en el alma la espina de su ausencia, quedé junto al acantilado de su pérdida para siempre en mi vida, calcando en el horizonte una repetida sombra de renuncias. Ahora las mismas pocas gotas cantan su letanía secreta cuándo van a dar las 3. Me imagino que habrá llegado bien.  

lunes, mayo 30, 2022

A raíz de un frío en el 526


Arrecia ya ese frío punzante tan característico del Montevideo periférico. Como nacido dentro del Fuerte de San Felipe, debo admitir que para mí, todo lo que esté por fuera del Ejido es necesariamente campaña. Así que en esta campaña remota, me doy el torpe lujo de perder el ómnibus y esperar que pase el siguiente, escribiéndo estas líneas reconcentradas en el aire helado del penúltimo atardecer de Mayo. Pienso en el Origen de la escritura. Me acuerdo de un volumen polvoriento de Las Flores del Mal. Se mastican chicles de arcoiris en el cielo próximo de escarcha.  Pasa el bus y viene con un tufo pujante de colonias frutales, al rato se cruza dominando la nariz, una incrustación olfativa como de guiso de lentejas de hace 2 días, pero no calientito y vaporoso, sino guardado en la heladera junto a jarras de vidrio sucias con agua de la canilla dentro. El olor sigue viajando con nosotros habiendo pasado ya unas 8 o 12 cuadras. Ahora una jovencita alta y rechoncha de cabello muy rizado, sube con una bolsa de nylon en la mano, en ella (en la bolsa) se hallan los restos de una hamburguesa de carrito, claramente con demasiada mayonesa... Y tal vez hongos. La luz grisácea del avanzado atardecer se torna igual a la de un sueño que tuve hace poco, en seguida creo revivir la exacta sensación que me sofocaba de melancolía en aquel largo tránsito onírico, pero afortunadamente se sube una parejita joven que recién ha salido junta de la ducha, y el perfume de manzana verde y coco del shampoo y la crema de enjuague Plusvalía, se apodera del ámbito del ómnibus... aunque no mucho después, entre las grietas mínimas del aire, se cuela la presencia un poco rancia de algunas camperas y bufandas que al terminar el invierno pasado fueron guardadas sin lavar, en infames roperos o en polvorientos cajones sin más ventilación que la respiración microscópica del moho.  El viaje se fue bastante ligero. Vamos a grabar canciones. Ahora hace hasta más frío, pero menos del que va a hacer al volver. 

domingo, mayo 22, 2022

A raíz de una tarde

 ómnibus. Por lo general a eso de las cinco de la tarde me encuentra la plaza Matriz, ahora y  más todavía en el invierno, con su manera  única de anochecer temprano, de ser capturada por las sombras al son inexorable de las viejas campanas. La catedral es un bostezo, los bancos frente a la fuente soportan la lluvia y la madrugada, estoicas en su transitar de eternidades y sucesivas capas de gruesa pintura verde. La otra vez soñé que volvía en el tiempo a principios del siglo XIX y que visitaba la esquína de la casa donde nací, maravillado e incrédulo en medio de un mediano grupo de personas que parecía llevar a cabo alguna especie de asamblea vecinal. Ahora, meses después mi lectura me transporta vigilante hasta aquella misma época, pero ahora en el agreste y salvaje exterior de las murallas del Real de San Felipe. Página a página mi cabeza se pierde con admiración salvaje y repudio republicano ante la vida de los matreros indómitos que poblaban los montes fugitivamente, en su silencio arisco de bayo o de alazán decidido y fiero ante la constante amenaza de peligro que tan bien escondía el sarandí, el tala o la coronilla. Una imagen en particular del libro Ismael de Eduardo Acevedo me sobreviene incomodando la paz de mi tarde. Se trata del degüello de un jinete del cuerpo de Dragones a manos de 4 matreros, que tras un inesperado giro de los acontecimientos, pasaron de ser presas a ser matadores de aquel joven subordinado que encontró la muerte en aquel perdido pastizal de la campaña Oriental. La descripción del autor en este respecto es tan anatómicamente correcta, tan escupitada de vísceras y sangre venosa, que sin previo aviso y tras apenas dos o tres inocentes asociaciones libres, se adueña de mis pensamientos, estremeciéndome y con más ganas de terminar de leer el libro. 

viernes, mayo 20, 2022

Parece

 Entre las ramas en el frente de mi casa, el celeste pálido se va desvistiendo dejando al desnudo a la noche próxima, mis ojos se pasean por las copas adelgazadas por el viento y un suspiro acompaña el mate meditabundo de la tarde. Sirenas a lo lejos testifican una ciudad que me parece ausente o demasiado lejana, voy avanzando entre las hojas de un libro viejo y los paisajes se amontonan en mi mente como un álbum apelmazado por la lenta ira de los relojes. El aire está lleno de cumbias del caribe, duermen los perros, las naranjas en el árbol, de a una empiezan a regalar su dulzor bajo un rayo fugitivo, de los últimos cálidos del otoño. Siempre parece que se hace tarde...

domingo, abril 24, 2022

El aire

 El aire del paso molino parece en pausa, parece una gelatina de piña flotando arriba de baldosas llorosas y de autos picados. Los omnibus después de la tarde van llenos de niños de padres separados, la gente habla todavía fuerte olvidando que mañana es lunes. Las últimas lianas del fin de semana languidecen en el aire húmedo y pesado, un reloj con ojos de loco susurra crípticas poesías en mi odio de sauce y queso muzarela. Trabajé tanto en la semana que casi no tuve energías para descansar, apenas pude atiborrarme con hostoria romana y biografías de Lord Byron u Al Capone. Vi a mi hijo parado sobre un escenario, aclamado por un público tan jóven que casi no me costó aceptar la belleza serena de mis casi 40 años. Vi en las redes, de rebote, una foto de V y con un terror suave y tibio, el paso del tiempo me hizo llegar un telegrma urgente que tenía la firma definitva de la muerte. Comí solo en un bar, vi un gol de Rampla, sigo escribiendo canciones. 

miércoles, abril 13, 2022

Seguir durmiendo

 En mi barrio el otoño tiene tentáculos secretos que comienzan a vestir de ocre las últimas copas. En mi calle la melancolía como siempre se disfraza de cometas tardías, ocasos tempranos y gallos polvorientos que cantan cada noche como espejos descuartizados del alba. Ayer soñé con un muerto grande, hablaba con él en una terraza dorada sobre nuestro actual gobierno, la inflación y aprovechaba esa mágica instancia para confesarle mi admiración. Su rostro pálido y damnificado por el año de muerte, vestía una peluca gris notoria y voluminosa, sin embargo su voz sonaba en mis oídos idéntica a la de su vida, acaso más profunda y triste. Desde ahí se veían las aguas perfumadas por un sol bajo y rojizo. Gente se arremolinaba yendo y viniendo junto a una bruja simpática que a modo de broma convertía a los niños en pequeños roedores color marrón. Yo me desperté de mal humor, resfriado y con ganas de seguir durmiendo.

martes, abril 05, 2022

El verano del ascenso

 Una embarazada grita al dar a luz en la absoluta clandestinidad. La mujer se llamaba Sofía, sin embargo al convertirse al catolicismo ortodoxo adoptó el nombre que la haría Grande, Catalina. El niño era el fruto del amorío ilícito entre el General Orlov y la propia Catalina, ni bien el recién nacido fue arropado en la sectreta manta de la Rusia Zarista, la mujer acomodó el odio que aún pujaba en sus entrañas y se declaró pronta para dar el golpe de Estado contra su esposo, Pedro. Catalina ardía en vergüenza, no podia admitir que su nombre se viese asociado de manera alguna al del actual Zar, que beneraba a Federico de Prusia por sobre todas las cosas. Tras lo que los prusianos llamaron el Milagro de Branderburgo (la asunción de Pedro) Rusia se había visto envuelta en un espiral de autodestrucción irreversible a no ser por la determinante acción de Catalina. Meses de humillación pública a la emperatriz consorte y una errática voluntad bélica contra propios aliados, fueron quienes terminaron de poner sobre la cabeza de Pedro está situación inevitable, caería desde lo más alto y sería ella misma no solo quien lo iba a derrocar sino también quien iba a ascender a lo más alto de aquel poderoso imperio. Así que tras ser limpiada de las trazas de sangre que recorrían sus muslos y recobrar un mínimo el aliento y la compostura se incorporó del lecho, el cuerpo tembloroso por las horas de labor y con los ojos cristalizados no tanto por despecho como por un deseo infinito de poder, se miró al espejo. El año era 1762 y el verano vendría cargado de sangre y de gloria. 

domingo, abril 03, 2022

Caída de Constantinopla

 Una vez más Constantinopla está sitiada, sin embargo esta mañana sopla una brisa que hasta ahora solo había sido temida, sospechada como inevitable pero lejana sobre el horizonte de decenas de anteriores victorias. Silba como una serpiente, la brisa de la caída definitiva. Los refuerzos llegados desde Roma eran más una mísera ofrenda suicida, que un sustancial apoyo militar. Los venecianos, sin embargo, más numerosos y entrenados, con el odio revuelto y virulento de su codicia, darían su vida sin pensarlo antes que dejarse arrebatar los beneficios incalculables de su comercio marítimo. Todos los que pudiesen empuñar una espada dentro de la ciudad lo harían hasta las últimas consecuencias, la mayoría por primera y última vez. A falta de miles los miles de arqueros entrenados que pudiesen contener los embates destructivos, Constantinopla paraba a sus panaderos, artesanos y feriantes ante la pétrea determinación del enemigo, conas valor que noción de combate, la ciudad resistiría tanto como fuese humanamente posible. 

Afuera, cómo una isla de grandeza un mar de horror y al frente de los temibles jenízaros y los innumerables aliados valakos, el sultán Mehmed II ostentaba en lo más alto del cielo su sagrado estandarte blanco y dorado. Tras el brillo convencido de su mirada despiadada se erguía, más inexpugnable que los altos muros que enfrentaba, la certeza de haber calculado hasta el más mínimo detalle, la tranquilidad que la aplastante flota marítima prevalecería en el Bosforo y la excitación sangrienta de saberse poseedor de los cañones más destructivos jamás construidos. Tras tantos y tantos combates, sitios y derrotas caídas en espaldas de su linaje, Mehmed II sería el elegido de Alá para aplastar para siempre a la segunda Roma, trayendo con esto una nueva y duradera época de esplendor, riqueza y predominancia musulmana en todo el mundo conocido. Jehová Dios, su hijo y el Espíritu Santo saldrían finalmente de la imponente ciudad con la nariz sangrando y los ojos llenos de lágrimas, juntando en silenciosas carretas los cadáveres de sus fieles rumbo al Oeste, primero a Castilla y luego, no tanto después a las nuevas tierras más allá del vasto mar. 

domingo, marzo 20, 2022

Pedacitos

 


En este momento el hombre olvida que es un muerto hablando con otros muertos. Los murciélagos recuerdan las araucarias de sombra espesa y su latidos profundos. Reaparece la grieta de luz en lo oscuro y ciertos retratos, agachados por el tiempo, pierden la solidez de su terrorífica prepotencia. Entre las múltiples ventanas apedreadas de éste barrio juegan tres sombras como las de Lovecraft, tienen en la voluntad tan sanguinaria como las fauces y jamás han descansado. Bajo el furioso batir de sus negras alas como de moscas,  nadie es capaz de acceder a descripciones validas el universo. Con el aparecer matutino de la luz y hasta el vespertino rumor del ocaso, el hombre habrá de soportar el peso de aquella nocturna perversión. La grieta habrá de no verse más porque todo será sol y cielo celeste, solo lejana noción de ciencia y de verdad, todo indisoluble realidad, hasta el atardecer, hasta el reinado forajido de una nueva luna.

martes, marzo 08, 2022

Ese nombre

 Existió en las venas distantes del tiempo, una noche en la que Sila era todavía jóven. Solo una o dos personas aquella madrugada de excesos sospecharon que aquel muchacho pelirrojo iba a escupir llamaradas sobre el Foro y se cagaría en la madre del tercer fundador de Roma. Esa noche el Aventino estaba precioso y Sila era todavía jóven. La pequeña Flavia, una hija feliz de la violenta cultura de la prostitución, se había perdido para siempre en los ojos del futuro dictador. Aquellos ojos grises, se posaron levemente en la piel de la joven mujer, la miró con la curiosidad que sienten en esos casos, las grandes personalidades de la historia. En una de las oleadas amargas del vino de la medianoche, Lucio Cornelio Sila pensó que el humano es una criatura de lo más apasionante. Desnudos entre otro montón de sueños torcidos, yacían repleto de un éxtasis casi religioso. Aquel momento recóndito de la madrugada recordó Lucio Cornelio Sila en batalla alguna vez. O retirado ya en su villa de Puteoli, el aire se le volvía Flavia y le todo era aquel Aventino justo antes de amanecer y nada jamás volvía. Sólo ese nombre y nada más. 

miércoles, marzo 02, 2022

El último Huey Tlatoani

 Pensaba hoy en los últimos momentos de Tenochtitlán. En aquellas calzadas heridas por el hierro de su último amanecer, en las famélicas miradas de la última madre, en la fragilidad última de su lago, en ese momento de silencio doloroso tras el cual, las huestes de Cortéz se reagrupaban como una sentencia inapelable. Tenochtitlán expugnada contra todo pronóstico por fuerzas tan iguales como increíblemente inesperadas. Todavía las cabezas de los caballos en picas sangrientas ostentaban una esperanza que entonces terminaba de desvanecerse. De pronto y a propósito quise evitar imaginar el sentir de Cuauhtémoc cuando comprendió que finalmente Huitzilopochtli, Quetzalcoatl y Tlaloc serían desde ese día, fantasmas desterrados y silenciosos del más temido los imperios. Quise, a propósito, evitar imaginar la humillación que sintió el último Huey Tlatoani al entender que los siempre subyugados tlaxcaltecas se habían aliado con los barbados de la cruz y los caballos, y que aquella alianza pondría fin al legado de gloria incalculable que ahora, con los pies quemados, comenzaba a ser únicamente una leyenda de perdedores inmensos. No quise adentrarme en la poderosa lección de humildad que recibió el último señor mexica al darse cuenta que moriría por el mismo dolor que su imperio había propagado hasta los confines del horizonte. No quise mesurar el orgullo y la vanidad del vencedor, ni su codicioso regocijo, ni la profundidad de su nombre en las tablas imborrables de la historia. 

martes, marzo 01, 2022

Vuelvo a decir

 Recién me doy cuenta que todavía no hablé de carnaval. Pero decir carnaval es decir todavía te quiero, es decir todo cambia siempre y todo permanece siendo una versión crisolada de aquello que una vez se insinuó detrás de las cuartetas de una retirada. Callar a veces es admitir nuestra fugacidad, es tener presente que una flor, un color y un amor casi siempre calan más que el puñal de obsidiana que solo sabe  de heridas y de adiós. Carnaval quiere decir cantarle a un balcón vacío, quiere decir serenata desahuciada entre jazmines y serpentinas pausadas junto al pie de un escenario. Carnaval es renacer siempre cantando, siempre sonriendo entre lagrimitas de cristal absurdo. Carnaval es callar la mitad de lo que grita el corazón, es repetir sin ser jamás igual. Un abrazo sin palabras que es todo ojos y manos que buscan alcanzar lo que se sabe que de pique está por fuera del concurso. 

viernes, febrero 25, 2022

V

 Te escribo desde la misma plaza del año pasado, con la luna no tan llena espiando el corazón de la tarde. Ahora voy a escuchar ese candombe que tiene tu nombre y brindar con esta cerveza a tu salud. Hoy soy como un duende del desamor repitiéndose por los candados quebrados y vos... No sé. No sé nada de vos. Sólo sé que unos vez me perdí en tus ojos y que me parecieron los más lindos del mundo. Los años siguen pasando como locos y yo sigo esperando tu respuesta como la última vez, con el anhelo y el mismo amor del día cero. Quiero pensar que estás bien, que amas y sos amada como merecés, quiero pensar sos feliz, me hace bien porque renuncio con gusto a todo lo que deseo con tal de saber que seguiste adelante y que hoy tus horas de desvelo tienen un propósito viable, una realidad sostenible y un amor funcional y sano que yo fui incapaz de inventar para compartirlo juntos. Hoy no salgo, no hay para mi tablado ni madrugada ni cantarola ni vinos y cigarrillos sin final. Primero porque estoy cansado, y segundo porque te quiero, y te extraño.

viernes, enero 21, 2022

Viaje #3

 

La recepción de nuestros amigos fue insuperable. Sinceramente felices por tan esperado reencuentro, almorzamos pizzas con los amigos y el Dr. Rivera quien con gran amabilidad puso un moderno automóvil a nuestra disposición. Al caer la tarde nos abocamos al consumo irrestricto de piscola risas y cigarrillos hasta casi la media noche, cuando nos fuimos caminando al bello y muy confortable apartamento que con tanta dedicación acondicionaron para nuestra estadía. Sobra decir que traíamos muy pocas horas de sueño y que acostarme y dormirme fueron dos cosas que sucedieron en un mismo tiempo. Mi felicidad a la mañana siguiente se hallaba integra y habiendo dejado atrás las huellas frescas del pánico en el avión, nos dispusimos a desayunar, hacer las compras de alimentos y después a conocer Bella Vista, Plaza Brasil y el conmovedor Museo del Estallido Social. La noche llegó tarde, cuando pasadas las 21 el sol comenzó a desaparecer tras las altas montañas que rodean la ciudad. Fue ahí que, retomando el asunto de la piscola, nos pusimos a tocar canciones de nuestro amplio repertorio y entonces la felicidad se multiplicó en los acordes y la melodía de Noches sin Calma. El tiempo comenzó a acelerarse casi tanto como lo hizo el avión allá en Carrasco. Los paseos por Yungay, los gatos del apartamento, el café, la piña, ir a la feria y las sucesivas piscolas de la noche parecieron tener lugar de manera casi simultánea. Hace calor y el aire es bastante seco. 

miércoles, enero 19, 2022

Viaje #2

 Suenan las instrucciones de seguridad, mi estómago ya se siente como una secadora y el capitán se llama Benjamín. Y el aparato comienza a moverse. Muchos años se comprimió en mí el miedo a viajar en avión hasta que finalmente el aparato a acelera más allá de toda sensación antes experimentada. Me acontece una especie de éxtasis, evoco a todos los dioses de todos los panteones de todas las eras de la humanidad. El Airbus se deshace de la firmeza terrestre y siento que mi corazón se acelera junto con el motor pareciendo tomar la misma velocidad, unos 700 k/h (según mi estimación). El efecto del ascenso es poderoso y decisivo y yo siento que transito por la última cornisa para caer en un lago sin fin en el instante que comienza el vuelo. Mi amigo me contiene con contacto físico, me sostiene, me habla buscando que lo vea a los ojos. La hiperventilación. Lloro un poco detrás del tapabocas, por fortuna sin sollozos ni lamentables gemidos. Me toma unos quince minutos y un esfuerzo considerable retomar el control de mi respiración. De momento, a 45 minutos de ese momento, la turbulencia es ligera y deseo con todo el corazón que así sea durante el resto del viaje. Se realiza un sorteo a bordo por ser éste el primer vuelo de la aerolínea, hecho que durante los pasados días estaba lejos de aportarme una sensación de confort, una muchacha llamada Victoria se gana una especie de calcomanía de un mate gigante. Otros pasajeros ganan premios de incluso menor trascendencia y la verdad que durante ese momento pude distender un poco la apremiante contracción de mis músculos. Vamos entre la nubes. Es cierto que parece que vas en un COPSA, pero a 12.000 metros sobre la ciudad de La Plata, y después sobre la provincia de San Luis hasta Mendoza y después el paso del Cristo redentor para ver a nuestra derecha el monte Aconcagua. Afuera hay todo nubes, no se ve más que el ala en una danza hipnótica y sutil. En la puerta del baño hablo con una aeromoza de inmensos ojos oscuros que son simpatía me cuenta que vamos en buenas manos y que si bien el tiempo en Montevideo era un poco tormentoso, en Santiago nos espera un calor importante. Ya pasó la mitad del vuelo, evalúo ponerme a escuchar un podcast sobre historia Mexica e intentar proseguir con una relajación que seguro mermará hacia el momento del aterrizaje. Las montañas de pronto se acercaron hasta una distancia que me parecía ridícula y Peligrosa, el aire turbulento me produjo otra vez un miedo paralizante y de golpe pozos de aire y un descenso con una gran vuelta sobre la periferia. Por fortuna logré enfocarme en controlar la respiración y el aterrizaje

lunes, enero 17, 2022

Viaje #1

 Ésta madrugada voy a enfrentar mi miedo primigenio a los aviones. Hasta ahora solo he tenido el tiempo de sentir una ligera ansiedad al imaginar las montañas solitarias en su ferocidad, aparentemente anestesiadas por la altura. Sin embargo ahora que tomo un café en la soledad de mi cuarto, me apremia la certeza del despegue. Lejanamente algunos perros se mezclan con el canto de las aves y creo entender que es buen momento para aplicar lo poco que he aprendido sobre la serenidad del espíritu. Confieso no sin somnolienta maravilla, que mi excitación es intensa y que contrario a lo que suponía, me siento abrazado por una confianza que rara vez ha visitado mi estadía en este mundo. Amaga con salir el sol entre las nubes.