domingo, junio 17, 2018

Creo que usted

Este es el momento exacto. Qué frío hace en aeroparque. Mi cigarro se consumió lentamente mientras que mi boca lanzaba un blanquísimo vapor al exhalar. Este es el momento exacto de decir fundición y abanicarse. De decir nostalgias, mientras me pasan un tango por Babel y la noche me llena de preguntas.
 De momento me surcan ideas sobre qué clase de dificultades podría estar atravesando, me preocupo someramente al final, mientras me tengo que entregar a la noche, otra vez, sin su favor, sin el triste temor de no saber lo que le pasa. 
 Debe el verdadero tango,  nuestro único y más caro secreto de amantes,  ocurrir en la intimidad del espacio cerrado., en la sombra de un secreto hasta para nosotros mismos. 
 Gitana que se tiró por la ventana al ver llover sartenes y pájaros de hierro, como dragones, como yunques alados en un atardecer al blanco vivo.
 Eso es la luna, ese centenar de carreteras donde la luz se desintegra y se vuelve a armar en tus labios. Ese volcarse y volcarse de apelotonado misterio. Impronunciable copa de vino que siempre se aleja. 
Me transmite sensación de mar y a la vez de montaña, de bosque salvaje y cráter de lava.
 Es.
 Será. 
Viento detenido en ramas desnudas. 
Queda, al parecer, solo un temor profundo y vacío hacia el otro. Cortar cualquier empatía es sugerible cuando el mundo tira para abajo, dicen.
Pero tambien cuentan de un nido como un río entre las ramas, y yo les creo.

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