Un temblor de vidrio
En la calle secreta.
Dos agujas que se persiguen
Absurdamente
Y aquellos ojos marrones
Son dos heridas
En la carne trémula del río.
Voy a terminar
antes de salir
De ciudad vieja.
Un temblor de vidrio
En la calle secreta.
Dos agujas que se persiguen
Absurdamente
Y aquellos ojos marrones
Son dos heridas
En la carne trémula del río.
Voy a terminar
antes de salir
De ciudad vieja.
Aniquilar el deseo en la multitud
Entre silencios de humo
Y manos traslúcidas
Que arañan el futuro.
Ahora recuerdo el vacío del verano
En la plaza mayor de Río Cuarto
Y la inmensa sombra de un cóndor
En la cordillera de los Andes.
La fortuna de no tener que explicarte.
Un suspiro tuerto se echa a dormir
En el barro.