viernes, octubre 12, 2007

Cien Años


Los Siglos, esa medida traicionera que se sacude de si misma a los seres brillantes, pasan como jugando a la rayuela, pasan silbando en su alegría de cien años de constante malicia y sentido del humor casi trágico. Estos edificios, estas herrerías de años fulgurantes, toda esta madeja de cable coaxil y fibra óptica, todo se enredara en un siglo, todo al igual que yo se transformara en otra mariposa, de otros vientos, de otra imaginación y de otros efectos especiales.

Tarde de Pañuelo gris

Por los aires sucios de besos transitare inadvertido, como una mosca lenta que no llama la atención. Por esas galerías, de viento y de estrellas, como un susurro o lamento que el viento trae a su antojo, andaré pensando. Derramado, casi inmóvil avanzare, recordando esos nombres, esas edades donde las palabras inundaron el firmamento. Ese será el rescoldo, la acabada batalla de este cuerpo, una luciérnaga encantada, un huracán de desechos, solo tierra en la barra de la memoria.

lunes, octubre 08, 2007

Islas

Para G. tampoco se porque.

Es la noche niña que avanza a tientas entre las telas de araña de su vieja bodega de robles oscuros y pinos podridos. A su lado una luna roja mira inexpresivamente con furia por el horizonte abierto de venas y estrellas como diamantinas silenciosas colgando sin decir ay!. Todo se acalla entonces y es cuando más se deben redoblar los esfuerzos, más las miradas que estiran y derriten las aristas del engendro monstruoso que llamamos tiempo y epacio. Buenas Tardes!! entonces y quedemonos a la sombra sin vacilacion a esperar que sus limites tambien colapsen y se desborde la madrugada a troche y moche, hasta la mañana...



sábado, octubre 06, 2007

Otra Vez

Cielos, Alguien se Tomo demasiado A pecho La mirada suplicante e Incisiva... pues No lo ha Averiguado todavía.

Materiales Plasticos

De milagro se caen los frenos, la calavera rechina en su polvareda de huesos y semillas, insisto en que algo se deshizo en esa noche de piedras preciosas. Volvieron a carcajear, eso lo recuerdo bien, ese sonido, esos lobos de acero pulido, aquella alegría, que amenazaba asomar tras un estúpido malentendido y otra palabra.

Volver

Sombrillas de pino, perfumadas de raíces de nogal y lagartijas de la luna. Un segundo comenzó a desintegrarse. Las caras de los espectadores fueron cubiertas con un bálsamo de incredulidad y admiración. El gran acto fue llevado a cabo entonces, un fuego artificial colmó las venas con humo de color celeste, las gaviotas se desmayaron a la sombra de las rocas. Y yo pensé en ese momento en darme la vuelta y volver como ya lo he hecho, pateándome las pelotas y cantando.

Equidistantes

En una risa, en una bofetada, se mueve, ella hace bailar los dedos sobre el aire cargado de señales, de nuevo risas, lógicamente, un aplauso que queda flotando en el aire. Un manojo de luz que se arrastro hasta mis ojos y te vi, anémica y enmohecida, licuada de odios y de infracciones, comprendí, volaron algunas hojas de los árboles, nos reímos, saltamos hacia el minuto siguiente en una desvariación del destino, hacia otra ciénaga de relojes hundidos, de rostros acartonados que parecen saltar hacia delante y de ventanas vacías, creo que entonces yo me carcajeé solo mientras voz mirabas la inmensidad que se escondía detrás de aquella avenida.