viernes, marzo 19, 2010

Silencio Gomoso

Afuera de la ventana
pasan cosas.
Un trueno largo y pesado
cruza el cielo de este a oeste.
La parra silenciosa
espera el goce minúsculo
de la lluvia que anuncia el otoño.
Hojas marrones
besan el cemento en que se pudren.
Se despiden de su ciclo...
viajan al suelo.
Hay colores oscuros
que visten al cielo de gala.
Hay primavera en otro lado.
Viajes por los recuerdos
dulces y jugosos de tus manos
donde perdí la niñez
y encontré el tesoro de tu amor,
bajo una lluvia de otoño como esta
donde la parra era mística y silenciosa
y donde los truenos surcaban el cielo
de este a oeste.
Ahora nomás despierto
y muerdo el polvo mojado
que impregna el aire tibio y enrarecido.
Me voy fumando hacia la noche revuelta
mascando un silencio gomoso
buscando más
y mirando para ambos lados.

jueves, marzo 18, 2010

Sin Título

Ding dong
suena la hora.
El palacio abrirá
sus alas al alba...
Por entre el resplandor
de un verde sendero
venís vos,
pintada de otras luces,
rosada por un amor sin nombres.
Tic Tac
dice el reloj.
El palacio estará
en silencio...
hasta mañana.

miércoles, marzo 17, 2010

Lejos

Querida!
Tanto tiempo...
En la forma de tu sombra
hay negras alas de cuervo.
Distrutas la tarde
mientras roés tu miedo.
El verano pasó
como una ilusión cálida
y un paisaje verde
con óceano.
Cataratas de razón
barcos de fantasía
vas girando lenta en el sillón
y las voces de tu mente saltan
hacia nuevos días llenos
que irás vaciando sin sueños.
Un perro ladra
y rompe la madrugada,
buscás merca y coagulación
pero hay raspaduras tiernas
donde habitan siniestros
fantasmas del pasado.
Pasó demasiado tiempo
desde nuestro último blues,
los ventanales de la hora
han estallado tristemente
bajo las mil pedradas del destino.
Ahora estas allá
tal vez leyendo esto...
y todo puede parecer perfecto
mientras perdes el hilo
entre el vuelo de una golondrina.
Pero ahora nomás
te vas a dar la vuelta
y vas a seguir, sin rumbo
hacia el piadoso pantano
de la rutina.

martes, marzo 02, 2010

Lunes 1 de Marzo - Plaza Independencia (parte uno)

En el día de ayer tuve el privilegio de estar de corazón latiente en ésta hermosa tierra de nadie, perdida a un costado de un río particularmente ancho. Para contar la siguiente semblanza como merece ser contada, hace falta contextualizarla como es debido: El domingo fue un día particularmente extraño y exageradamente bello, fui al viejo barrio donde viví una jornada sencillamente atipica que encontró su fin en la casa de mi compadre (con quien posteriormente tuviera el placer de compartir el asunto del 1º de marzo) a las ocho y pico de la mañana. Cuando nos levantamos, en su casa, donde dormimos entre una interesante multitud de ácaros (que de alguna manera avisaban lo que estaría por venir) decidimos, casi al unisono que lo que había que hacer era ir para la plaza independencia a ver el cambio de mando presidencial. El problema fue la hora, eran cerca de las cinco de la tarde cuando recobramos media posesión de nuestras facultades y en casa de Nico asistimos de pié, frente a la computadora de su padre, a la parte inicial de la ceremonia en plaza independencia, pucha, dijimos, a lo mejor sea un poco tarde. Fue entonces que decidimos apurarnos de manera desaforada, sobretodo aquel y partimos para allá teniendo que hacer una pequeña escala forzada por la curva de maroñas, barrio de mi actual residencia. Bueno, pintó eso, en mi casa hicimos ese mate y arrancamos con furia para el lugar en cuestión. Nos bajamos cerca de plaza Libertad y emprendimos la marcha hacia el gentío tricolor que se disponía solemne y pleno de alegría en el centro de esta hermosa ciudad. Mucho olor a torta fritas, a chorolo, a vino y porro. Cuando llegamos a calle andes la cosa era absolutamente multitudinaria. Fue entonces que decidimos introducirnos hasta el frente mismo del acto, hasta al lado del escenario, cosa que nos costó sobremanera, mientras sonaba de fondo alguna canción del viejo Viglietti.

viernes, febrero 26, 2010

Tomo y Obligo :: Manuel Romero

Tomo y obligo, mándese un trago,
que hoy necesito el recuerdo matar;
sin un amigo lejos del pago
quiero en su pecho mi pena volcar.
Beba conmigo, y si se empaña
de vez en cuando mi voz al cantar,
no es que la llore porque me engaña,
yo sé que un hombre no debe llorar.

Si los pastos conversaran, esta pampa le diría
de qué modo la quería, con qué fiebre la adoré.
Cuántas veces de rodillas, tembloroso, yo me he hincado
bajo el árbol deshojado donde un día la besé.
Y hoy al verla envilecida y a otros brazos entregada,
fue para mí una puñalada y de celos me cegué,
y le juro, todavía no consigo convencerme
como pude contenerme y ahí nomás no la maté.

Tomo y obligo, mándese un trago;
de las mujeres mejor no hay que hablar,
todas, amigo, dan muy mal pago
y hoy mi experiencia lo puede afirmar.
Siga un consejo, no se enamore
y si una vuelta le toca hocicar,
fuerza, canejo, sufra y no llore
que un hombre macho no debe llorar.

domingo, enero 03, 2010

Saludo a los Barrios

Se termina el año, ya se terminó, todo lo que ha pasado ha encontrado su más esperado final en esta tarde hermosa en la que nada parece salir del todo bien. El sol en punta carretas no hacía más que mostrar sus gaviotas y sus patos y sus venteveos, todos volando hacia la izquierda. Mi corazón es una olla medio vacía donde gotean los orines de los dioses, encuentro la tristeza como una flor amarilla al costado de un camino nebuloso. Los relojes se han acabado de derretir a la sombra de un suspiro por todas aquellas cosas que no han sido y que probablemente no serán jamás. Sé que he abandonado este espacio. Se que he desperdiciado los minutos más preciosos de la primavera, suelto como una gaza al viento humedo, silencioso y apesadumbrado como todos las eras que pasaran cuando ya no esté, (porque sé que esto pasará, tarde o temprano).

Un año más es un año menos, eso es obvio. Para mí, para vos, para todos. Sin embargo no todo es tristeza en éste día ya que los números son un ciclo que asi como cierran se vuelven a abrir en forma de nuevas e inesperadas flores. Tendremos la oportunidad de encontrar en el camino de este nuevo año, todas las cosas que buscamos en los sueños, todas las palabras, las cosas y los sentimientos, que este año nos a negado. Afortunadamente, esto también es un certero anuncio de que el tiempo seguirá allí, un poco para nosotros, sí, pero sobre todo para ellos, los que vendrán.

Más allá de todas estas imagenes oscuras, que no condicen en absoluto con la virtualidad de ésta tarde celeste profunda y llena de preambulos cansinos, tengo un intenso deseo para todos y también para mí: Progreso sostenible.

Aunque no puedo negar a su vez, que siento temblar por dentro las paredes y las puertas desconchadas de mi espiritu y de mi cuerpo, que cada día, cada hora, cada segundo, toma fuerzas para lo que está por venir. Me encuentro, al igual que siempre, ansiosamente esperando el salto hacia el infinito desconocido que espera tras la puerta de ésta noche misteriosa y un poco triste. También debo confesarle al infinito (por más que ya lo sepa), que siempre me embarga una profunda melancolía en la noche de fin de año, no sé bien por qué, pero creo que es por el presentimiento de la eternidad, por el peso insoportable de los millares de almanaques despedazados que dulcemente recorren el cordón de la vereda, atiborrados de la vaguedad de cada uno de los días que amanecieron hasta hoy.

Estoy surcado en lo más hondo por las huellas de todas las mañanas que han pasado desde que volví de Valizas a comienzos de Enero. El frío insoportable de la madrugada del Sábalo, las canciones cantadas ciegamente, desafinadas, hechas con amor, con sudor y lágrimas de alegría. La lluvia, las tormentas, la sequía, las elecciones, la calle oscura que baja hasta mi casa, el sabor de los cigarrillos y del porro, mezclados en la boca con la amargura de haber perdido tanto y con la dulzura de haber sobrevivido y en una sola pieza, todo pasa ante mi con solemnre presteza y se abalanza para habitar el inaclanzable baúl del pasado. Veo pasar ante mí las fotos de las vacaciones, veo pasar ante mí los nubarrones congelados de Julio, veo pasar los besos de mi hijo, las caricias de mi madre, las letras, los dibujos en papeles que se han perdido para siempre en la inmensidad de un preterito imperfecto donde nadaba, donde reía y donde me resbalaba en el lodo de mis incalculables limitaciones.

Para redondear éste recuento anual y saludo a los barrios, quiero recordar y reconocer a aquellas personas que me han dejado una huella profunda en las doce calendas que han formado esta breve consecución de necesidades insaciables que comunmente llamamos año: a Rosario, al Señor N, a Natalia, Pilar, Carla, a Gonzalo, a Nicolás, Andrés, a mis hermanos del alma de todas las horas, Gabriel y Leonardo, a Danae y a Eduardo. A mi familia: Atilio, Laura, a mis seis hermanas (Carla, Tamara, Alejandra, Fiorella, Giovanna y Sofía), a mi abuela, a mi abuelos (que me dicen que el tiempo parece más largo cada vez) y especialmente a mi mejor logro, a mi mejor creación y a mi única esperanza sobre éste maravilloso desierto, la flor renacida de mi sangre, los ojos de mis ojos, las manos hijas de mis manos: Lucio.

Sabiendo claramente que muchos de ustedes jamás leerán esta carta, deseo, de igual manera, decirles que los quiero y que mi vida no tendría sentido sin ustedes y que son las caras que uno desea ver y las voces que hacen la armonía más perfecta después de un agotador día de gris rutina, atrapado sin escapatoria en las entrañas de éste hermoso monstruo de infinitas cabezas: Montevideo.

Felíz 2010!!

miércoles, diciembre 16, 2009

Distante

Puntos distantes que arden,
inconexos,
unidos por el destino.

Intersecciones,
cortes afilados que se arrastran
hacia la poderosa esquina.

"Por aquella esquina paso la luz corriendo
sin dejar rastros en el aire.
Aquella noche, senti que entrabas por la
ventana."

En un extremo, inocentes niños predicen mi
futuro. En el otro, la niebla de madrugada
no deja ver claro. No es casual que los
perros no se sientan por estas calles
endiabladas.

Por mi casa te busco,
esperanzado,
hago lo posible por estar loco,
Y llego tarde a clases,
ya aprendi a perder.

"Nuevamente senti que entrabas."

~ by the fIKE ~