viernes, diciembre 22, 2017

Rimas de la última semana de diciembre

Hace maromas la noche
Recién caída de oriente
Tiemblan apenas los follajes
De calor y de ausencia
En la brisa transparente

Este cigarro es como un silencio
Es rush, pasión y estrategia
Lo que tengo por delante
Se trepan a la vereda los coches
Mientras sueño con el hielo
La fruición, la furia y los abrazos
Que en su olvido cargan los amantes

Aquella huella

"Palabra tras palabra
Se va mi amor'
Y 18 y Ejido y Guayabos
Y Brandzen y el amanecer
Descorchado y algo diluído

"Pero guapeo ésta melodía
Escrita con el alma
El cuerpo y la risa"

Soy buscador de azucenas
La última o la del medio
Contracanto para mi dolor.
Risa en mi boca
Que acude inesperada
Mientras vos dormís

Y qué importa si cada beso es una espina

Porque cada plaza
Y cada canción
Sabe que te busco

Cuando encaro mi necesidad
Me doy cuenta que no importa
Que mis bertetines de cantor
A nadie importan más que a mí
Aunque el alba con sus flores
Me comprenda...
A nadie importa
Ni siquiera a vos:
Adiós adiós

jueves, diciembre 21, 2017

Other way

Porque en el agua flotan las sombras
Y no hay una playa que pueda contener
La inmensidad de su silencio

Van las palomas
Grises infinitas
Vienen mis lágrimas
Secas y ausentes

Un grito recorre las plazas
Se vuelca la mañana
Tras las manos de la muerta

Mi corazón penumbra
Mi callado corazón de ameba
Isla en la muerte

Una imagen que encegezca
Y desgarre al último diccionario
La noche bolo indigerible

Se va trasformando la ciudad
Y parece que llovió

Pero no. 

miércoles, diciembre 20, 2017

Irrelevante

Hay una chica en una mesa de 3, frente a la mía, que hace una acalorada exposición sobre sus ideales. Sus 2 compañeros, varones, ostentan una actitud de apacible escucha, sospecho que uno de ellos tiene las pelotas acalmbradas de tanto lugar común. Hace rato que no habla, el otro, en cambio, que tiene un hermano menor metido en las FFAA, hace un esfuerzo por sostener la disparatada linealidad de los argumentos de la chica. Parece que está re dura, sus vasos están llenos, piden una cerveza más por pura inercia y ella se devana la lengua con la corrupción, la Policía y el sistema, mientras el tercero sigue escuchando, aparentemente ausente, mientras gesticula con los dedos en su mínimo mundo de aburrimiento, arrastra las migas de la mesa, mete un bocado casi inaudible. Amanece. 

El cielo está blanco, una brisa fresca se lleva de pronto la invasiva conversación y acuden los ruidos de los bondis, que también son parte de la textura. Yo escribo, sigo bebiendo, espero 
mi comida, siento frío y hay tanta gente...

Es como que está clavado. Vengo sólo y termino en una mesa de gastronómicos y/o murguistas, carnavaleros, rotos, defenestrados que quieren mostrar fotos, en el mejor de los casos: amigos o símil. 

Re que llegó el día, re que se vol.có el día a cara de perro. Imposible: una palabra que se me hace demasiado familiar para las 8.10 de la mañana que son. Entonces, de golpe se hacen las 10.30 y todo se fue de mambo, me parece que es porque la extraño, pero en realidad es porque busco un sustituto inexistente. Y acá estoy, sudoroso, rumbo a casa, escribiendo todavía, o mejor dicho, queriendo escribir. Pero sigue siendo imposible, como siempre, porque la poesía esta2 para ser vibida1 y esto es un ejercicio irrelevante


lunes, diciembre 18, 2017

Adversario

Se derritieron las manzanas
La noche como un cálculo
Abraza tormenta
Coágulo desastrozo
Y la rambla llena de perros sombra

Hay un monstruo
Hay un águila
Hay una dama de misterio
Que lucha y llora
En sumo secreto sacerdotal

Esta vez la ola lo cubrió casi todo
Una mentira de aceite
Que desgarra mi silencio
Y se instala como una avispa
En las tuberías de la sangre

Entonces mi cuarto se ilumina
Por la ferocidad del relámpago
Ruge el cielo inmediatamente
Y entre el calor sofocante
Me caen gotas de madrugada.

Indescifrable el adversario
Con su espada de alba pura
Me toca en el corazón
Con su jazmín de veneno simple


Necesito descansar. 

jueves, diciembre 14, 2017

Pendejadas varias

Pensamiento al pedo: nada mejor para ir cerrando la noche que sentarse a tomar la penúltima, sólo, y escribir un par de pendejadas. Así que acá:


Una ambulancia con sus luces de epilepsia cruza un taxi vacío. Alguien con gorra y delantal pasa caminando, hacia el este, dando inicio oficial al amanecer. La murga en mis oídos hace un esfuerzo raro para decirme que todo está bien, que soy señor de mi destino y de mi soledad. Soy un hombre de la noche, de los primeros brotes del alba. Este es mi lugar. Soy. Estoy sentado en el bar Las Palmas y el viejo rengo y su amigo vuelven a pasar, esta vez hacia adentro. Los mendigos de la adicción pululan como de costumbre, dándole al cuadro, el toque rotten que necesita. Pasan las chicas, trasnochadas, con los labios pintados y las tetas apretadas, saliéndose de su órbita. Siento la paz de la guerra sin fin. Ni siquiera el ardiente recuerdo de sus ojos puede ahora, herirme en mi alegría. Mi lugar de trombonista segundón, que es a su vez el del oro más buscado. Mis compañeros fueron a Lola detrás de un par de faldas angostas, empapadas en el último brindis. 



El mozo que atiende al mozo, tendrá cien años de perdón. 



El ciego, el taxista, el que pide cigarros con una camperita Santa Bárbara, los que van en el camión de la basura, el rechazado sonriente que come una pizza con un amigo que ve casi todos los días, el zumbido de la noche que cede ante el día, la luna finita y amarillenta que sale tarde en la madrugada y busca la manera de prevalecer ante el primer celeste del cielo, el cantinero peruano que anda volando y se trabaja un recio, el que arma las empanadas en el bar, la reina de mis sueños quemados que tal vez esté en su casa, con su rostro exacto y durmiente, dibujado en el marco de su cabello indescriptible, el poeta bohemio con 3 huevos que escribe casi abosrto en una de las mesas de afuera, todos compartimos un perfume y una sensación que ninguno busca explicar, ni siquiera yo. 



Acude a mí, el cariño por mi amiga Maga, que me espera gentilmente en Guazubirá, donde mi año va a comenzar entre la arena y sus palabras, cuando el aliento de los árboles silvestres y la lengua impertinente del fuego, me volverán a decir que se arrima el carnaval. Entonces pienso en La muñeca y en la extraña suerte de compartir mi tiempo con artistas que admiro, el privilegio de compartir una cerveza y un apretón de manos con ellos. La retirada de La Trasnochada, que todavía no escuché. Pequeña avalancha de fragancias, entonces tablado, entonces pastito y platea, cogollos y alquimia que año a año me confirman que, en efecto, nos movemos. 



Llenará la cerveza el secreto de mi silencio, cantará en el aire toda mi pasión por la vida. Crecerá en penumbras mi amor improbable, mi deseo de estar de su lado. Y como un consuelo, sanará mis ansias el recuerdo de su voz nocturna diciendo: te amo. 



Me acuerdo de repente que esto era, adrede, un montón de pendejadas sentimentales, que ojalá alguien considere bellas. Porque el grito inoportuno de un 103, me lo recordará sin culpa, porque me estoy dando cuenta que un día nuevo está a punto de empezar, aunque yo esté un poco rezagado, anclado con cariño perro a la mesa con aros de agua que son como anillos de compromiso conmigo mismo. 



Hay dos amigos que hablan, una diva devastada por el desengaño que me escirbe buscando un amparo que no quiere, hay un viejo borracho con un sweater blanco atado a los hombros que me pide fuego, otra muchacha hermosa que jamás se atrevió a saludarme, una brisa que arrastra a las palomas en una suavidad que quisiera conocer pero que desconozco. Pero también está ese sueño que tuve, de un museo-cementerio donde un monstruo casi transparente se vuelve una sonrisa humanoide de complicidad y de alegre respeto, está también el sueño de Leo, mi gran amigo, en el que tuvo un breve destello de la conciencia total, está la intuición metafísica de mi mamá y su batalla implacable contra la infinidad de la muerte, están las colillas de cigarros que barrí recién, transformadas de risas a basuras con un simple y grácil acto de magia, los vasos vacíos y lavados una y mil veces, la rambla invadida por la ausencia, los presentimientos o "preconecciones con eventos próximos", está el silencio amarillento del Andy, sus infecciones, están todas mis hermanas soñando con bueyes o delfines, sin poder abrazarlos jamás, está la pauta silenciosa que indica a ciencia cierta, que no hay fuerza en este mundo capaz de vencer a un espíritu impecable. Está El Tipo, está el Poroto, está Iván y Laurita, el cheff y Eugenia, embebidos en su amor insoportable, está Horacio y su amigo, con su anhelo de perseguidores arrojados hacia el alba dentro de Lola. Están Nietzsche y Poe, que a través de la charla de un Chileno en la mesa de al lado, acompañan mis pendejadas y las tuyas, que también estás... Sin estar, lector: Testigo bastardo de mis más rotas incursiones al el país donde las formas se desdibujan cuando las escribo, como ahora. 



Hoy pensé en vos, lector sectreto que día a día volves a mi templo para embriagarte de miel y de mierda, sin dejar un solo comentario. Para vos mis más brutas pendejadas, para vos esta constelación de burradas petulantes y algo aguadas.


Llegan mis amogos, inesperadamente.

miércoles, diciembre 13, 2017

Lo sé

Pasa una bici
Amanece
Espero mi comida
En Las Palmas
Mientras tomo
La última cerveza

Tengo que creer
Que su silencio
Es natural
Y finalmente
Lo hago.

La palabra "trascender"
Acude sola a mi boca
Y algo en mi corazón
Lucha por rechazarla

Parece que se escapó de mis labios
El perfume incandescente de su piel
Parece que nunca ocurrió
Y sin embargo...
Acá estás otra vez.

Voy a escribirme
A llenar el amanecer
De un remedio inútil
Para mis propios dolores

Volverás...
Yo lo sé.