domingo, enero 14, 2018

Aquella

Una esquela de la muerta
A mitad de lluvia en domingo
Hace que cualquiera crea en milagros
Aun sabiendo dolor
Aun sabiendo espera
Aun fumando tembloroso
En la cavidad del silencio

Cómo se apaga el deseo de abrazar
Cómo se corrigen las veletas del corazón
Cuando el viento de 20 palabras
Se lleva la calma a la mierda

Por qué?

Saldría a la ventana
Para gritar su nombre
Pero entreverado me callo
Y silbo aquella bajada


Vamos a volver

Objeto de deseo
La firmeza del alba
Con apenas lluvia

Singular concentración
Isla en el desierto
Pabellón y manga

Niños que cantan
Estrofas de un amor futuro
Eso que no voy a olvidar

Flota la chapita en la birra
El mundo se formúla
"Alquimia la murga"

Pasan los bus a Ciudad Vieja
Aun andan mujeres con botellas
Y ojos para todos lados

Guitarra de enero
Melancolía y realidad
Que son acaso cenizas

Vasos y vasos y vasos
El verano cunde como arroz
Y yo nunca paro de correr

Brisa de tentación
Atrapada en narices de borrachos
Que gesticulan y se ríen

Hoy vi un cuerpo muerto
Y anoche vi a la muerta
Caminando con su amiga

Infinitos cruces y carreras
Algunos están en horno
Y otros están más en el horno

Ahí vuelve el galán
En busca de la princesa
Quemada y regalada

Imposible explicar la sensación
De encontrar en la salida
Pibes que cantan la misma retirada

Nido último en la barra
Y yo ahora digo que no
Pero en realidad quiero decir:

Me voy, pero vamos a volver.





sábado, enero 13, 2018

Decir que sí

La negación. Enemiga íntima de la sabiduría de la vida misma. Confusa cobardía de atreverse a decir o a sentir el "no es". Claudicar en la búsqueda más primitiva, detrminar un rumbo inexistente. Ensuciar la mente y con un grito mudo, no vivir, no estar, no ser. 

No es un hallazgo trascendente en ningún modo decir que los sentimientos son una fuerza que se escurre fuera del vaso de la comprensión racional-social, que nuestros maestros nos legaron, y nosotros abrazamos sin cuestionamientos, una honda conflictividad en la relación entre la pasión de nuestra sensibilidad y la postura conductiva que los modelos sociales demandan de nosotros. Entendido esto, se desprende casi de manera automática la necesidad, un tanto penosa, de acudir a la negación como una forma rústica y a mi entender mezquina y triste de lidiar con las necesidades que nuestro ser natural nos implanta en forma de sentimientos. Esas corrientes de fuego inexplicable donde de tan poca monta parecen nuestros recursos intelectuales. 

El cielo es inconmensurable, la verdad es como una caja de zapatos vacia, el único tiempo que existe en la vida es el ahora, el amor, el miedo, la necesidad sexual y afectiva, conceptos que se prestan con inmediatez a la aparición de la nefasta figura de la negación, siamesa de la culpa, cómplice de la alta traición a uno mismo. Tan fácil... Y cuánto veneramos lo fácil, aquello que no requiere de nosotros un esfuerzo o un sacrificio significativo. A los ojos de todas las demandas de funcionalidad sistemática de nuestra cultura desnaturalizada, la negación lisa y llana se convierte en una herramienta vital para "seguir adelante". Es menester tomar conciencia que las negaciones nos robotizan, nos esclavizan, nos vacían de aquello que por sola intención e intensidad corporal es realmente legitimo. Las negaciones y aún más las compulsivas nos convierten en seres perversos, plásticos e irreales. Nos mentimos, nos mentimos pa buena y lo que es peor, nos creemos a muerte que lo que nuestro cuerpo nos grita dentro de cada una denuestras células, es merecedor de un hachazo, y que con una determinación vulgar, fundamentada e la inapacidad de hacerse cargo, la verdad química y eléctrica que nos vuelve vida, deja de existir. 

El amor es decir que sí. 

viernes, enero 12, 2018

Ruido del horizonte

Trae el cigarro el perfume
Trae la librería su antiguo cantar
Anoche la cárcel
La afirmación de la locura
El salto al vacío

La catedral del cuerpo
Avisa al cielo nublado
Que el tiempo es ahora
Y nunca más

Se llena de pasos la calle
El verano como una brisa
Anida en los balcones
Y en los hombros de las princesas
Para silbar al ocaso
Melodías de otra vida

Trae el cigarro el perfume
La intuición inexplicable
El ruido del horizonte.

miércoles, enero 10, 2018

guazubirá

Piel de susurro
A pasos del amanecer
Y el cantar de las primeras aves
Se funde junto a una moto
Muy lejana.

La noche está llena de agujeros
El camino de tierra 
La luna menguante
Y éste cantar desabrido
Para las primeras luces

Sueño de carpas y bidones
Quedarán en la arena
Junto a las huellas del viento
Y los suspiros a medias
Que en señal de rebeldía
Se convertirán en risas
O gemidos. 

Voy a echar a las intrusas
De mi corazón
Para ser la palmera
Que atestigua la brisa de enero.
Voy a ponerle una lila
A la tumba de su silencio
Y a dormir.

Festival de silencios

Voy a celebrar un festival de silencios, con 500 palabras que por ahora nadie pronunciará en voz alta. Por los pasillos, por los andenes, por las ventanas y los balcones que callarán la vida entera, por el murmullo ininteligible que habita las sombras.  Por esta noche reptil, por aquella noche fantasma, por este deseo y por aquel abrazo. Voy a llenarme de silencios para poder escuchar. Voy a cantar lo que siempre callo, que es este silencio que ahora escribo. 

La mañana traerá mandarinas, después de la noche fuego y grillo, luna y papel, arena de amigos que son como pájaros, pintados por siempre en su vuelo, en pizarrones de cielos estáticos. Voy a escuchar la sentencia de las estrellas que se ladean lentamente en el paño bombé, a descubrir el horizonte con su claridad misteriosa. Voy a emborracharme con el vino de la madrugada, a celebrar todos los silencios con vanidad y vergüenza, con alegría y furia, con nostalgia del futuro y sueños de amores arruinados.

En una plaza de la noche, las maderas de los tambores marcan claves que desafían al silencio que yo desde el ómnibus, voy descubriendo y describiendo con vulgar léxico de poeta, con la atolondrada demencia de apasionado bohemio que busca un entendimiento que de antemano sabe imposible. Mis manos huelen a cebolla y cerveza, aún después de haberme bañado, mi perfume es el recuerdo y mi mirada tiene estrellas de mar y nubes de tormenta. Ya Portones, la calle Bolonia, donde tuve un amor que nunca encontró el amanecer. Y su silencio es también este silencio serpentina que en doradas guirnaldas puebla este festín de rosas y de tréboles. Aunque en la otra ventana ella me esté escribiendo mentiras desde La Paloma, pesarán mucho más los kilómetros de silencio que nos separan. Entonces llego al aeropuerto, símbolo completo de mi amante nula, de mi gran cicatriz. Este silencio es para ella, cobarde, mentirosa, maliciosa, para vos, para que encuentres lo fácil, que es lo que tanto disfrutas. 

Voy. Nada me detiene, tengo en mi corazón el secreto de la alquimia emocional y los fogonazos que de su uso se disparan, queman al tiempo y hacen de la magia una sustancia azulada y tangible, que muchas veces se confunde con mis ojos y mis palabras. La playa no me espera, pero pronto me va a encontrar, amándola y llamándola con otro reguero de microsilencios por la interbalnearia y Fito canta una canción pedorra en el ómnibus y una guitarra de cotillón afirma que van a ser las 10 y que el silencio sigue dominando al bullicio y a las arcadas de la noche cósmica. 

Cuando corte el sol del este, me voy a untar el aloe vera del amanecer en los párpados y entre canciones, quebrará el destino su grumo de piedras. Voy a ser caballero de soledades, sacerdote secreto de carnaval, hijo de la noche, duque de arrabal... Como siempre. Soy. No busco nada, todo me encuentra, incluso éste último silencio, falta poco para llegar. 

lunes, enero 08, 2018

Enero de mierda y la murga no nos nombra

Esta trasnochada 
Que ama y odia
Tu crudo encanto.

La luna se derrite en el pasado
Los que nacimos con tu Cruz al sur
Y el veneno de la madrugada
Puede dejar todo el tiro
En un tablado

Los erráticos
Apurados
Precipitados
Por Montevideo
Y final del carnaval.

Un febrero que se fue
Antes de llegar
Porque esta vez
La hicimos pa buena
Y nuestra murga 
No nos nombra

Espero estés satisfecha.

Y yo guapeo esta melodía
Con el veneno del licor maldito

Me voy...
Antes que amanezca.