miércoles, junio 13, 2018

condicional

Se asustan las moscas 
sus alas quebradizas 
caen como pétalos 
en un suelo de lágrimas 

El viento espanta al sol
las nubes como barbas
se aplastan contra el frío 
y se van las horas
en una bajada silenciosa 
del escenario del tiempo

Llena de cicatrices 
mi boca tiembla
en páramos sepia
Y todos los venenos se combinan
para no ser antídoto 

Tal vez exista otro día 0

martes, junio 12, 2018

las 12

Entonces las horas se vuelven míseras marionetas y cada silencio que no puedo tragar, finalmente desarrolla alas. La noche está siendo barrida por una llovizna maliciosa que nada trae y nada lleva. Mi colección de relojes fermentó y los hongos gobiernan los últimos palacios. Ésta crónica para sábanas negras se tornó un monótono monólogo que no hace más que corroborar la soledad a la que me someto. Darán las 12. Nadie ha de responder. 

Siempre irse

Paseo en el frío de la aduana
Corto el aire con las manos
Mientras veo un sol lejano
Recortando amarillo
Contra el gris de los edificios.

Las veredas miserables
Las pensiones de inmigrantes
La multitud de camperas
Oscilando en la terminal
Montañas de basura quemada
En caserones abandonados
Las hojas doradas
En danzante caída
Las molduras mohosas
Y las macetas con alegrías
Que resisten el pronóstico
Del invierno tan cercano.

Tengo un tumúlto en el pecho
Un asordinado grito
Que repite su nombre
Cuando se va su perfume
Esa canción olvidadiza
Que vive en constante retirada
Siempre lejos de esa playa
Que jamás ocurrió

Ya la ciudad empieza a apagarse
El viento promete helada
Y yo vuelvo a la soledad de mi castillo
Mientras miro con nostalgia
Las hermosas cabelleras de las damas
Que entre gorros de lana
E intensos perfumes de invierno
Pasan sin ser del todo reales.



viernes, junio 08, 2018

Alguna otra

Se va a ir la noche
Que nadie pregunte
Dónde va...

Se fue la noche
Envuelta en ahogos
Y bufandas heladas

Caminan gatos
Por pretíles sifilíticos
Junto con otros rumores

Lanzaría un cuchillo
O tomaría otro café
Pero ya tengo sueño

Las serpientes de la ventana
En su cónclave reptante
Deciden cómo he de morir

Los huesos astillados por su amor
Son como agujas de silencio
Inoculando agrias sospechas

No hay lugar para el temor
Ni tiempo que perder en apuros
Su plumaje embolsará el viento

Y aparecerá en mi patio
Alguna otra noche
Que aún no se fue. 

jueves, junio 07, 2018

El Baile

Como haciendo flores
Se delimita el frío
Abrazando todo
Con un sonido de caída
Una vuelta carnero bien lenta
A un plácido colchón de hojas.

De golpe un saxofón es una playa
Un paño de la calle Millán
Es un glaciar, o un motor
Que tímido se mece
Perdiéndose en la rotonda. 

Este candombe se hace carne
En la bohemia soledad de la madrugada
Una canción Montevideo
Tocada con delicioso fluir
Sin ninguna voz humana
Y yo suspiro
Y el tiempo gotea
Y la luna grita
Vaya uno a saber dónde.

Pasó un revuelto de cangrejos
Salió una libélula tras una esquirla
De su esquivo perfume
Ella es madera, seda cruel
Visión de manantial
En callejones de vinos en copas.

La sierra del imposible
No la ha podido erradicar
Porque mi corazón es su libro
Su abandonado espejo de silencios
Demasiado explicativos. 

El piano se está haciendo una licuadora
El bajo pulsa aquí y allá
Los hi-hats se revuelcan
Entre el redoblante poseído 
por el trompo del tiempo.

Vuelve el candombe
Que convierte en vapor de oro
El betún y el alquitran
De un convertillo
Que ya no existe
De una pared pintada
Donde solo aplauden los fantasmas
Frente a un Río de la Plata
Que lleno de viento
Canta El Baile de los Morenos. 

lunes, junio 04, 2018

Que no nos agarre lejos

Quién andará sobre estos puentes derruidos, para calzarse la cruz y lanzar el filo defensor de las espadas, al rostro agrietado del tiempo. Irá a volar alguna vez la paloma que preside nuestro idilio de ausencia y de misterio. Para dónde han disparado las esquirlas de nuestro amarnos con dolor y locura, en la orilla de un plato de fideos, con una tele que daba la comedia "Celia". Si todos los monasterios te dan frío, cómo no voy a ser prohibición ante los ojos de quien podría modelarte. De verdad que a veces no sé... 

Ese ser mitológico que es la amada ausente, esa disociación dicotómica de andáte y de te quiero, de vos no sos real, de acurrucarse en el consuelo de una mirada que es la única cosa real de este planeta. Acá, que casi todo está hecho de pinchos y de venenos caramelizados. Yo me acuerdo estructuras grises de mis sueños, en los que la realidad era una arcilla y el cielo se derretía como ai fuese la escenografía del propio universo. Me acuerdo correr a usted bajo la lluvia y emborracharme con whisky por un ratito más, e irme en un taxi hasta la curva de maroñas, con todo el caracú mortalmente envenenado. Que me despidieras al amanecer en el umbral y me miraras así, llena de temerosa esperanza, víctima de un temblor y señora de nuestro sueño. Yo también tuve enredaderas guarras, tuve rocanrroles piojosos y muñecas de varicela con vino picado y alfajores disueltos de primitiva miseria. 

Calcan las lechuzas, su contorno fugaz sobre la llovizna, cacaeran las ranas en los motores de un 149 que no te termina de traer, no hubo manera de que te trajera a este castillo del que todas las mujeres se han ido, donde mi vecino grita una canción de Sabina, repitiéndose como borracho, arrugando su voz para que resuene igual que un grito, su lamento. Por las dudas, igual dimos vuelta las damajuanas y no hay televisiones en la vuelta, para que el tiempo flote más a gusto y se dejen atrapar con mediomundo, las abatidas carcajadas de la rutina. Soñando evitar con alegría y paciencia de condenado, que la muerte nos agarre lejos, separados. 

domingo, junio 03, 2018

Las Ánimas -35-

 Qué? - Balbuceó Rolo, con las fauces llenas de... con las fauces llenas. 
- Te las comiste todas? - dije. 
La chiquilina sonreía con las mejillas prendidas de rubor. Miré a Valeria y ella, divertida, alzó los ojos casi como una forma de disculparse por nuestra estupidez. 
- Queda una. - al fin terminando de tragar, se excusó la muchacha. 
- Valeria, mucho gusto. - Besándola.
- Todo bien? - Besándola también.
- Él es el banana de mi primo, Hernan. - Explicó Rolo. 
- Noelia, encantada.
- Bueno, en realidad nosotros ya nos íbamos. Ni se calienten. - Yo. 
- Podríamos ir los cuatro, no? - Propuso animadamente Valeria, a lo que yo sentí que aquello cortaría mi posibilidad de encarar a la jovenzuela, cuyo perfil provocaba en mí, un escozor íntimo que se me antojaba similar a un incipiente renacer de mi persona emocional. 
- Eh? ir? ir a dónde? - con la misma impericia con la que yo mismo venía actuando frente a Valeria. 
- Estaría buenazo! - intervino Noelia. 
- A ver, a ver. Cuál es el plan entonces, yo no estoy pa caminar mucho, enserio.  - Seguía Rolo. 
- Vamos al parque, a hacer una fogata y cocinar algo rápido. Ne imagino que con esas empanaditas, por más buenas que estuviesen, no hicieron patria. - Valeria echándole un cuarto de razón a la escena. 
- Dos empanadas...? Me las pasé por el bigote, imagináte. - sentenció Rolo. 
- Ay sí! pero estaban super deli...
Me quedé mirándola, con cara, posiblemente de desagrado. Me caía mal la gente que decía eso de "deli", o peor aún "rerri" como abreviatura de "re rico". 
- Paren, pero qué vamos a comer¡?. - Preguntó Valeria, casi insistente.  
Todos me miraron, inclusive la recién llegada, que no tenía por que saber que yo amaba cocinar y que casi naturalmente, la tarea recaía sobre mí. 
- Qué me vieron? Cara de Chichita? por qué no cocinas vos, Rolo. Que andas volando. 
- ... - Rol, haciéndome ojitos suplicantes, expresando de forma sutil, con su ceño, que era mi chance de impresionar a las chiquilinas. 
En ese punto, como casi siempre que me tocaba cocinar para gente íntima, me ponía un poco nervioso y la inspiración acerca del plato a ejecutar, demoraba en llegar, un poco más de lo habitual. No se me ocurría nada, sin embargo odiaba transmitir la sensación a los demás de estarme inseguro o demasiado dubitativo y mucho menos nervioso o preocupado. 
- Hagámos una cosa. - dijo Valeria, en un gesto que oxigenó aquel breve aunque pronunciado silencio. - Noelia, vos viniste en la bici que esta afuera no?
- Sí. 
- Ta, ustedes me prestan la que está acá, no es cierto?.
- Claro! - al unísono los dos, en gesto de pro-actividad. 
- Vamos hasta a casa y traemos en un toque, algo para convertir en delicias.
- Copado! - Dijo Noelia.