martes, mayo 18, 2010

Simple expresión sobre la victoria deportiva


Muchos colectivos masivos suelen tener diferentes impactos, no sobre las personas que los integran sino en el colectivo mayor, la sociedad o sociedades en las que están arraigados. Algunos colectivos tienen un impacto real sobre el diario vivir, algunos tienen que ver con los precios del azúcar, del vino, de los cigarrillos, otros interceden en menesteres políticos tales como educación, salud y seguridad. Otros colectivos simplemente manipulan el estado anímico de sus integrantes, tal es el caso del deporte, en sus mas variadas e interesantes expresiones. Este tipo de colectivos, entre los que perfectamente puede figurar también el arte, la televisión o un club de filatelia, serán denominados Colectivos de entretenimiento, para distinguirlos de los primeros, de los que tienen un impacto directo sobre el área social en relación con lo material . Teniendo clara esta premisa, que dicho sea de paso no es para nada novedosa o reveladora, puedo pasar al punto que motiva la presente intervención. Si nos enfocamos en nuestra región, es decir la sección sur de América del sur, encontramos que uno de los mas relevantes colectivos de entretenimiento, el quizás mas pasiones, tristezas y alegrías suscita en los involucrados, es sin duda el deporte, el fútbol, para ser mas precisos. Basta ver las hinchadas de la divisonal B de la Argentina para notar dos cosas bien claras: una es que los argentinos están enfremitos de la cabeza y la segunda, pero en este caso mas importante, es el verdadero fervor, la avalancha de sentimientos profundos que despierta en una gran porción del pueblo el mero hecho de observar a 22 individuos correr detrás de un balón en disputa de tres puntos abstractos que lo lleven a la cima de una tabla o a una final de cualquier campeonato. En este contexto se generan infinidad de pormenores que la prensa especializada se encarga de seguir minuto a minuto en extensas y por momentos banales crónicas deportivas. Sin embargo hay un misterio, una caja de pandora que lleva el hincha en su pecho, un cofre hermético que es inaccesible a la razón y que es incapaz de influir sobre el área material relativa a lo social. Este cofre misterioso que se abre haciendo volar una inacabable lluvia de papel picado y serpentinas es ver al equipo de uno coronarse campeón de un torneo de relativa relevancia. En ese momento, todos los demás colectivos parecen desaparecer... la política parece un lejano islote donde suceden cosas incomprensibles, la salud parece ser algo secundario ya que el corazón del hincha se siente pletórico de felicidad y bien estar cuando dicho evento acontece. No obstante son solo un grupo de personas que ha logrado su cometido, algo que pasa en los mas variados niveles, todos los días. Nadie festeja cuando el ómnibus pasa en hora por determinado punto, nadie festeja cuando un clavo es eficientemente clavado en una pared, nadie festeja cuando los barrenderos municipales dejan la calle impecable a las dos de la manana. Pero cuando los colores del alma de uno tocan ese cielo pasajero de la victoria sobre si mismo y sobre su tradicional rival, la monada explota, la gente en los bares, los livings, los cuartos, los restorantes, hoteles y bares de mala muerte, sufre el éxtasis supremo de una victoria que apenas le pertenece en la vía de los hechos. La sociedad indefectiblemente siente el impacto de este golpe maravilloso en el alma de dicho colectivo. Los contras sufren, los ojos de los viejos se renuevan de esperanza y genuina emoción de estar vivos, los ninios quedan fascinados y marcados a fuego por la explosión incontrolable de sus mayores, los compañeros de trabajo se afilian a la hilarante e inacabable franquicia gratuita del "sabes como le dicen?" y hasta los mas desinteresados en los asuntos deportivos se arriman a la orilla de los festejos para ver con recelo, asco o envidia al caudal enceguecido de parciales que se parten la boca gritando y alzando sus banderas hasta tocar con ellas el alto cielo de una victoria, que como dije antes, raramente les pertenece. Los informativos resultan copados por el sin fin de noticias que se generan en base no solo al triunfo sino a la derrota del adversario: disturbios, vidrieras rotas, embriaguez etc. El barrio mismo se divide en dos grupos claramente diferenciados. Todo parece a punto de derrumbarse a causa de esta maravillosa y apasionante tontería, de este juego de locos, de esta desesperada carrera hacia lo absurdo, en la que salir vencedor pude resultar en el máximo de los goces terrenales. La felicidad!! sin moverse de la silla, el sillón o simplemente yendo a un estadio.

PEÑAROL
PA' TODO EL MUNDO, CARAJO!!

lunes, mayo 17, 2010

Alguna Mujer

Algunas mujeres tienen el particular don de carecer de vida. Eso no es lo extraño, sin embargo, lo extraño es que a pesar de carecer de vida, están llenas de vida. Buscan el elixir profundo de la existencia y encuentran pan y saliva en el fondo de un vaso. Estas mujeres se aventuran hacia la noche mientras miran su reloj tratando de llegar en hora. Tienen sus torres de marfil, por supuesto, tienen su lencería erótica y sus síndromes pre menstruales. Tienen collares, pulseras y un corazón en medio del pecho. Un corazón de azúcar quemada que odia lo dulce y vive detrás del amargo sabor del dinero. Su vientre es como un deposito, donde se descargan las flemas, los insultos reprimidos y la frustración infinita de este mundo de hombres locos, en busca de poder, perdidos por otra mujer a quien buscan en sus sabanas vacías. Ellas ven la luna en sus parpados, perdidas en la misera de una riqueza algo desabrida. Pero a veces aparece alguna, como en todos los ordenes de la vida, a veces es mas de una que aparece y entonces el paradigma se quiebra otra vez en su ciclo mágico de fénix. Alguien que oficia de Sacerdotisa de Venus, de costurera del alma, de ojos llenos de humedad, de brillo en el rocío. A veces aparece alguien y lo da vuelta todo... dicen que existe... no se.

domingo, mayo 16, 2010

Poema de un amanecer de Mayo


Al lado del alba hay una estrella
al lado del alba baila dormida.
Un punto de luz infinita
opacada entre el brillo supremo
del astro que nace.

El invierno atrasa el reloj del alba
y el canto frío del viento de mayo
genera mil rincones donde los suenios
pueden florecer en su tierra azabache.

A esta hora es imposible abrir la ventana
es imposible hacer pasar al sol incipiente
todo es repetido para el ojo viejo
sin embargo hay un deseo nuevo
un anhelo poderoso y místico.

Un silencio ocupa ahora mi casa
un silencio que espera el batir
de unas nuevas alas de mariposa.

La luna se va de paseo
y oculta su helado rostro lejano
una puerta medio abierta...
un camino secreto.

viernes, mayo 14, 2010

Kika

Kika tuvo una infancia feliz y colorida, jugando entre las sombras verdes de los altos ligustros que separaban el mundo de su casa del mundo que estaba afuera. Todos los lujos y las riquezas, tanto triviales como profundas se hallaban al rededor de ella cuando creció y se hizo mujer. Un día se dio cuenta que ella no era como todas las demas, que tenia por dentro la fiebre insaciable del apetito carnal y que su sangre latía únicamente al ritmo de aquella locura que estaba por hacer. Fue así que se abrió paso entre la luz limpia y politicamente correcta de su acaudalada familia y llego sonriente hasta las profundidades tenebrosas de su propio ser. Tenia, para los veintiún anios de edad, la impactante suma de un millón seiscientos cuarenta y cuatro mil euros en su propia cuenta bancaria en el exterior. Papa se dedicaba a hacer grandes importaciones y había tenido un fugaz pasaje por lo ilegal, por el delito de cuello blanco, del cual había salido asquerosamente rico y felizmente impune. Papa era también un gran inversor, de modo que cuando se salio de aquel engorroso asunto que mantenía con algunas familias checas, le dio una lavada de cara a los millones que había ganado y los invirtió en diversos proyectos que no hicieron otra cosa que crecer de manera insospechada y de arrojar unos beneficios ampliamente superiores a la mas optimista espectativa. En fin, Kika era permanentemente invitada a las fiestas orgiásticas en el Inframundo, donde los senadores, los intelectuales de mayor prestigio, asi como los músicos y otras personas ricas e influyentes eran los parroquianos mas habituales. Kika tomaba todo tipo de drogas pero no era adicta a ninguna en absoluto, tenia una soltura, una belleza y una mirada que derretiría el permafrost de la Antártida si realmente se lo propusiera. Kika era adorable y perversa, maliciosa, inocente y decididamente hermosa. Reina vacía y profunda de la promiscuidad, el libertinaje y las orgías desenfrenadas. Reina indiscutida de la bacanal romana del Inframundo, conociendo los inmensos estanques de gelatina del opio, las cuadradas, sudorosas y aceleradas voluntades de la cocaína, el delirio hilarante del ácido lisergico. Todo relacionado estrechamente con el sexo, con la voluntad predadora de una mujer que era mas mujer que cualquier mujer normal, pero que a su vez, se escondía en un hondo manantial de poesía, en su aterciopelada piel de cisne, en sus ojos de leona en celo. Kika era la reina del morbo, la mas fiel y legitima reencarnación de Rembha o de Milda

jueves, mayo 13, 2010

Adagio a mi Pais :: Zitarrosa


En mi país, que tristeza,
La pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
Desde el fondo del tiempo otro tiempo
Y me dice que el sol brillará
Sobre un pueblo que él sueña
Labrando su verde solar.
En mi país que tristeza,
La pobreza y el rencor.

Tú no pediste la guerra,
Madre tierra, yo lo sé.
Dice mi padre que un solo traidor
Puede con mil valientes;
Él siente que el pueblo, en su inmenso dolor,
Hoy se niega a beber en la fuente
Clara del honor.
Tú no pediste la guerra,
Madre tierra, yo lo sé.

En mi país somos duros:
El futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
Está alerta mi pueblo;
Y ya nadie podrá
Silenciar su canción
Y mañana también cantará.
En mi país somos duros:
El futuro lo dirá.

En mi país, que tibieza,
Cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
En su mano de obrero el destino
Y que no hay adivino ni rey
Que le pueda marcar el camino
Que va a recorrer.
En mi país, que tibieza,
Cuando empieza a amanecer.

En mi país somos miles y miles
De lágrimas y de fusiles,
Un puño y un canto vibrante,
Una llama encendida, un gigante
Que grita: ¡adelante... adelante!

martes, mayo 11, 2010

Sobre la Poesía


Me he mudado varias veces en el correr de mi avanzada juventud, mi adolescencia y mi niñez. Conocí la noche arbolada y fragante de eucaliptos de Colón, conocí la noche profunda y melancólica de Ciudad Vieja, con su amanecer verde y la nostalgia avasallante del río de la plata, vibre con el pasar puntual de los viejos trenes de Sayago, el rocío congelado, la luna del amor, también conocí el silencio profundo del barrio Guayabo, el peligro sigiloso de sus pobres y maliciosos rufianes. Ni que hablar de la noche de los perros de Curva de Maroñas, con el dejo permanente de la grasa peñarolense, con su repecho siniestro y su vudú solapado. En todos lados donde viví, y acá era a donde quería llegar con toda esta dilatada introducción, en todos lados donde viví siempre busque un rincón, un tramo del piso, un estante, un espejo, una papelera, cualquier lugar donde el tiempo pasara distinto, no se, donde el tiempo no pudiera llegar o llegara menos omnipotente. Hasta ahora no he podido encontrarlo, muchas veces pienso en el. Me imagino que si un día, por error dejo una tasa de te con leche en ese rincón... al otro día la leche estará todavía limpia y apetecible. Me imagino que si dejo mi alma acurrucada en ese rincón, pueda protegerla acaso de los brutales ultrajes del tiempo y preservarla también de mi mismo. Lamentablemente a media mañana cuando llego de trabajar, la leche esta sucia de polvo, de pelos, sucia por la voluntad despiadada del tiempo mismo, que por mas que uno le busque y le busque, parece no tener reversión posible.

domingo, mayo 09, 2010

Breve observación sobre la noche


Hay veces que uno se embola... sin duda. La gris y característica vida montevideana, los paseos reiterativos, los funestos menesteres financieros, las proyecciones truncas, los amores de paso, todo funciona como una suerte de lastre para el espíritu, una forma de auto alienación no intencional, que deja como una baba oscura en nuestros semblantes y nos deja varados a la vera de un camino que no lleva a ningún lado mas que a una larga curva que, cerrando un tétrico circulo, nos devuelve al punto de partida. Cuanta razón tenia Herrera y Reissig en algunos de sus ensayos menos patrióticos. La noche es hermosa, sin embargo, yo al menos, le encuentro la gracia siempre. Las ventanas apagadas, los suenos de un millón y medio de durmientes se condensan en el el aire que respiro, lo que me hace sentir un tanto mas libre de ese lastre que mencionaba anteriormente. La noche, como ustedes bien sabrán, es el hogar de las meditaciones mas profundas, es el almacigo de silencio y quietud donde germinaran todas las enredaderas del día próximo, donde mueren las enredaderas del día anterior. Yo por lo general escribo por la noche, cuando el aburrimiento y el tedio causado por la incesante consecución de dias al pedo, se hace mas llevadera, casi secreta u olvidada. Es ahí cuando puedo poner en practica todas mis aberrantes impresiones, cuando las puedo arrojar al campo de juego de la hoja en blanco, siento que es entonces cuando mas pueden arraigarse a una realidad que detesta los cambios, pero que a su vez los pide a gritos, los reclama y al mismo tiempo los condena, los necesita desesperadamente, pero al mismo tiempo los verduguea, los descarta y a veces hasta los humilla. La noche sin embargo no admite mas cambios que los de su propia silueta. No hay en la noche espacio para mas novedades que las que salieron en el diario de ayer. Siempre es igual, siempre es fiel a si misma y siempre, de una manera u otra, logra que el grueso de la gente se acueste a dormir. Ha de ser por eso que escribo de noche...