domingo, diciembre 22, 2024

Pequeño mundo

 

Montevideo va lleno de hortensias, y en su ternura pastel se va muriendo otro año. Los últimos taxis se van llevando los jirones de sueños náufragos mientras los conductores insomnes se arrojan a la incertidumbre de su futuro. Todo parece estar a punto de estallar, o de dormir, o de soñar. El embrujo antiguo de un nuevo verano viene soplando milagros sin señales. Del mismo modo, el polvo azul de las cenizas se vuelve constelación, y yo por la ventanilla del 130 es casi nada lo que veo y casi todo lo que intuyo. 

viernes, diciembre 20, 2024

La araña corrió bajo la cama


La mirada agria de los relojes
convirtió el  todo en la nada.

Se aguó la conversación
entre el vago atardecer
y la noche muerta. 

Aquel paraíso se duerme
-otra vez-
en lejanos aparadores imposibles.

Presiento que alguna vez llovió, 
aunque soy incapaz de asegurarlo.

Solo  tengo por ciertas,
borrosas imágenes de la rambla
en las que el día y la noche
se vuelven la misma materia indefinida. 

Cantaron los pájaros de mi balcón
y yo creo que estaba despierto.
La vida se prendía y apagaba,
y la luz era, a veces,
 un pez afuera del agua. 


martes, diciembre 10, 2024

Tres fuerzas

 


En los brazos de éste monstruo basculan dos planetas en perpetua tensión. Dos fuerzas complementarias que se repelen necesitándose, que se aturden en aparente antagonismo. Es el ser que los sostiene el que se halaga ante la deflagración de esos pétalos tan frágiles, cuyas declaraciones ostentan una impecabilidad que no soporta la más mínima rascada. Los dientes de la neutra fiera se exhiben en una sonrisa que va oscilando entre la sorpresa y la maravilla, mientras que a nivel del suelo todo parece cortado, herido de muerte por el puñal de una polaridad enloquecida y tenaz, que resistirá todo razonamiento y nos conducirá docilmente, y en fila india, hacia las fauces hambrientas e imposibles de saciar. 

miércoles, diciembre 04, 2024

Círculos

 


Una sola vez se cerraron las puertas de aquel cielo, o tal vez fueron varias, pero bastó una para que nunca volvieran a abrirse. La clausura se hizo eternidad en los ojos del cuervo, y una máscara de huesos coronó la tumba de aquel abrazo. Ahora, otro año se extingue, porque al final de cuentas, es lo único que saben hacer los años.

Desorbitados los ojos, anclados los dientes en el polvo, heridos de vida los milagros de un amante sin balcones, se contempla el estallido del cristal definitivo. En este laberinto ya no juegan las agujas del reloj; solo susurran golondrinas de humo sobre crepúsculos que, iguales entre sí, enroscados como serpientes o títeres, se fugan lentamente hacia el horizonte

jueves, noviembre 28, 2024

Dos postales

 


En todos los barrios la erupción de jasmines, emite una belleza casi violenta. Su desborde de perfume y evocaciones teje suspiros en la intimidad de los patios. Porque no queda ya un rincón que no esté lleno de atardecer, loco de deseo y atravesado por el blando puñal del sueño. Hace tiempo que mis frases son contracturas. 

Ayer tuve un duelo con el miedo y temblé, me retorcí y sudé. Pero entre gemidos y espanto, dándome la frente contra la oscuridad del espejo, el reloj finalmente aflojó la muñeca y retiró de mi gañote, la amenaza de su acero. Pude seguir, detener el dolor, oler la tranquilidad de la noche y respirar en una nueva transformación de mi propio ser. 

sábado, noviembre 23, 2024

Este júbilo

 Este júbilo tiene una cicatriz hecha con lágrimas, porque el aroma del aire celeste es diferente a la eternidad pero idéntico al tiempo. Ondean en el viento las banderas rasgadas por el uso, una herida tras otra y después el temporal. Quedan las cenizas de un amor desolador, murmuran los conjuros de veranos olvidados y, las cartas febriles que escribí sin casi masticarlas, se vuelven ésta noche, espejos en penumbras donde mis ojos parecen haber sido siempre de hielo. 

miércoles, noviembre 20, 2024

Doble espacio

Baja la tarde y se hunde en tu recuerdo.

La mágica tragedia del olvido 

palidece ante el milagro de recordarte. 

El río nunca es el mismo.

Mi libertad vive herida por pausas de angustia,

bajo círculos de azufre colgados de la luna. 


Memorizo las aristas de tu ausencia.

Ave de paso reflejada en mi espejo 

para siempre. 


Se abren los ojos de los jasmines 

para abrazar suspiros y silencios

hechos de amables mentiras.


Bailan en ronda los demonios,

cantan los cuervos azules de la noche

mientras el horizonte de perlas

atropella la serenidad del alma.