viernes, septiembre 14, 2007

Escaparate

Silbido, pasa atravez de este cielo romano, todas estas exquisitas lanzas, brotando por los aires de la palida urbe. El fuego se va enlenteciendo hasta convertirse en una diminuta cuenta de cristal que orbita sobre las paredes llenas de lamentos... No, yo me paro a un lado del camino para respirar otro aire, igual de viciado, pero por la tierra voladora de un desierto que apesta de soledad y rayos, a pasto seco y pausa hasta el hartazgo, a fieras y sombras. Continuare al tanto, derritiendome de soledades tenues y sentado en una vera desolada...



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